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En nuestro país todas las grandes festividades se están convirtiendo en carnavales, por aquello prevalecen los fuegos pirotécnicos que dejan una secuela de accidentes a veces lamentables.
En Lima, según las informaciones internacionales, esta actividad ha dejado unos 300 muertos y esto se debió a que en un barrio pobre capitalino, el descontrol causó un siniestro de proporciones descomunales.
En Panamá estamos viendo su venta en forma alarmante donde cabe destacar que los infantes son los más involucrados, por lo que urge la intervención de las autoridades de manera inmediata.
Debe verse con la mayor seriedad este tema porque en nuestro país, inclusive en fábricas enteras se han producido explosiones, porque la pregunta que cabe hacerse es, qué tipo de seguridad se exige a estas empresas.
Es bastante molesto que en fiestas navideñas, de recogimiento espiritual, donde los niños esperan la venida de Jesús, en los barrios se lancen todo tipo de fuegos de artificio, cual si de una guerra se tratara.
En este aspecto, las autoridades deben regular las fechas en que se pueden realizar estos juegos que no dejan de ser llamativos, por ejemplo, durante la celebración de las festividades del Carnaval.
Porque nosotros tenemos barrios populares, donde se está implementando el uso de estos artefactos, veamos la experiencia peruana para no lamentarnos de una tragedia similar. |