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El último adiós a los Brayans estuvo custodiado por la Policía que impidió la entrada de otros carros al cementerio.  |
El último adiós a madre e hijo, asesinados con disparos en este mes de diciembre, se produjo ayer bajo una fuerte seguridad de la Policía Nacional, que impidió, como medida de prevención, la entrada de vehículos al Cementerio Monte Esperanza.
Gilberto Brayans- de 26 años- murió el sábado pasado al recibir un impacto de bala en la espalda que le llegó al corazón, y su madre María Luisa Brayans fue asesinada dos días después, cuando sujetos dispararon desde un vehículo en marcha a los asistentes del velorio de Gilberto. Allí, María Luisa fue alcanzada de dos tiros en la cabeza, que le fueron propinados con una mini uzi. La misa inició a las 2:00 p.m. en la Iglesia Catedral, ubicada en la calle 5 Amador
Guerrero, muy cerca de la cuadra donde residían los padres de Gilberto Brayans. Sus amigos los despidieron con la tonada de la comparsa "Los Campesinos", cuyos integrantes bailaron frente a los dos carros fúnebres.
Por los rumores de un posible atentado con quienes acudían al entierro se reforzó la vigilancia, las unidades de la Policía Motorizada. No se permitió la salida de residentes de Arco Iris. El camión de "preventiva rodante", al estilo de cárcel movible, seguía muy de cerca el funeral.
Los policías revisaban a los asistentes en la entrada del Cementerio para impedir el ingreso de armas al camposanto y evitar otros actos violentos. Todo se realizó en orden.
La familia Brayans sólo pidió justicia para quienes cometieron el delito de cegar la vida a los suyos y causaron heridas a Máximo Jordán Pacheco, de 18 años, y Ricardo Brayans,de 28 años. |