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Los movimientos sindicales deben cambiar para no llorar después y sus dirigentes deben entender lo que está ocurriendo en el mundo globalizado para no perder sus ejércitos de afiliados.
En el caso bananero en América Latina han operado varios fenómenos, uno de ellos es la presencia de la sigatoka y otro es la incomprensión de dirigentes que luego, se reciclaron en autoridades ambientales y de otras actividades, pero las comunidades donde laboran quedaron en la miseria.
Ante el reto de la productividad y el diálogo para competir en un mercado de alta intensidad como es el del oro verde, los trabajadores en Centroamérica han creado dos movimientos llamados Solidarista y Sociedad Económica Laboral (SEL), mencionando también el sistema cooperativista.
En el caso del Solidarismo en Costa Rica donde los sindicalistas son aproximadamente unos 800 mil, este movimiento atrajo a unos 250,000 obreros, siendo el sector laboral bananero donde más impactó.
De esta forma nueva de organización, los trabajadores tienen más participación en la producción y se da una relación empresa multinacional, gobierno y fuerza laboral. En el caso del SEL que ha tenido grandes impactos en El Salvador, el trabajador pasó a ser empresario y vendedor de sus propios servicios. Esto nos alienta a pensar que en Puerto Armuelles, si el gobierno como conductor de la solución, trabajadores y empresa extranjera se ponen de acuerdo, estaríamos creando una nueva forma de organización de cara a la producción. |