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Es necesario recordar que esta fiesta es fundamentalmente cristiana. Evitemos, entonces, tergiversar su significado con fiestas paganas. Ayudemos a conservar el encanto, dinamismo y alegría de la Navidad.  |
Hay un adagio popular que dice: "cada cual habla de la feria como le va en ella". Cada organización civil, política, económica y religiosa-y aun cada persona-,tiene su idea acerca de la celebración de Navidad; de ahí que los resultados de estas fiestas no sean iguales para todas las personas. Podemos ir desde una celebración satánica, pasando por las orgías, el desenfreno sexual, los robos, las muertes violentas, etc, etc, hasta una celebración equilibrada, sensata fraternal y aun santa.
Navidad debe ser un tiempo de reflexión seria; se conmemora, nada mas y nada menos que la Encarnación del Hijo de Dios; Dios realmente se hace Hombre con el fin de enseñarnos a amarnos los unos a los otros y a amar a Dios; nos revela que Dios es nuestro Padre, lleno de misericordia, ternura y amor; y nos abre de par en par, por medio de la salvación universal, las puertas del cielo, cerradas por el pecado de las personas.
Cuando llegan las fiestas de Navidad, se despiertan en muchísimas personas sentimientos de alegría, de amistad, de recogimiento y reconciliación; las comidas en familia estrechan los lazos de la fraternidad, de la lealtad y del amor. Todos los sentimientos, malos, buenos y óptimos, se dinamizan en el tiempo de Navidad; los bolsillos de los consumistas se vacían para que se llenen las arcas de los ricos y poderosos; mientras unos oran, otros arrogantemente vomitan palabras soeces y diabólicas; al mismo tiempo que unos agradecen el don sagrado de la vida, otros están quitando violentamente la vida y sembrando el luto, el dolor y el pánico en muchas familias. Este tiempo que es de sonrisas a veces se vuelve de lagrimas; y no hay razón para actuar así.
¿CÓMO SE DEBE CELEBRAR LA NAVIDAD?
Con dignidad: somos personas y no animales salvajes; celebrar dignamente la navidad es darle el sentido que tiene y que se merece, sin exagerarnos en nada. La persona humana tiene un valor que no se puede pisotear por ningún motivo. Con respeto: si pretendemos que nos respeten, tenemos que respetar a todas las personas sin exceptuar a ninguna; pudiéramos y debiéramos hacer énfasis en el respeto a los ancianos, a los niños y a las personas mas humildes y pobres; seria una manera maravillosa de demostrarle al Niño Dios que lo queremos imitar en el amor, aprecio y respeto a todas las personas. Cristianamente: se trata de una fiesta central y fundamental del cristianismo; no se puede convertir en una fiesta pagana; tiene que conservar el encanto, dinamismo y la alegría, así como la han celebrado antes, personas equilibradas, piadosas y comprometidas con lo bueno y honesto. Con valores: los valores, aun los mas cristianos y sagrados, se van perdiendo y a medida que desaparecen, van sembrando una incertidumbre y confusión; a veces lo bueno se ve malo y lo malo se ve bueno; se va creando un vació que nada ni nadie lo puede llenar. Volver a los valores es auto estimarnos y no dejar que el mal predomine sobre el bien. Eso es navidad. Tener un objetivo claro: no debemos tomar la navidad como la repetición de lo que se hizo el año anterior; así se volvería monótona e iría perdiendo el encanto y el verdadero sentido; cada navidad debe ser nueva; debe renovarnos y dinamizarnos y nos debe llevar a propósitos prácticos. El objetivo de la navidad es la contemplación de Dios que se hace Hombre; El crea, recrea y renueva; es el centro de toda nuestra vida. Compartiendo: hay que compartir con la familia y con la comunidad parroquial, social o humana, los bienes que Dios nos ha concedido. No hagamos tanto énfasis en los bienes materiales,-compartirlos tiene un gran valor-, pero es más importante y mas eficaz, compartir los bienes cívicos, políticos, intelectuales, morales y, sobre todo, los bienes espirituales; seria una excelente manera de celebrar bien la navidad. La navidad no es solo para niños, es para todas las personas. Con gratitud a Dios: si es una fiesta de Dios, debemos sabérsela agradecer. La gratitud es un valor muy recomendable; mientras mas agradecidos seamos, más favores recibiremos. La generosidad, la disponibilidad, la reflexión y la oración humilde y sencilla, son maneras demasiado valiosas ante Dios, en este sagrado tiempo de navidad. Con alegría: esta virtud humana y cristiana tiene su ambiente especial en navidad; la naturaleza, las flores, las luces, los adornos, los cantos, los regalos, son como manifestaciones de la sonrisa de Dios, hecho niño, débil, humano y amable. Todo en navidad nos invita a sonreír también nosotros, a cambiar para servir mejor a los demás.
Con esperanza: en un mundo convulsionado, amargado, casi desesperado, que interesante celebrar la navidad con un sentido cargado de esperanza, aceptando la invitación de Cristo a que pongamos a sus pies,-como un regalo de nuestra miseria,- nuestros problemas y angustias... ven no tardes tanto. Ven Señor Jesús. |