 |
Sin embargo, en ocasiones, las arterias recién dilatadas vuelven a taparse como consecuencia del crecimiento de tejido cicatrizante en el vaso sanguíneo.  |
Dependiendo del cristal con que se mire, las principales noticias sobre ciencia y medicina fueron el terror sembrado por el antrax, la controversia sobre las células madre y el corazón artificial.
Sin embargo, algunos médicos dicen que una noticia que no tuvo tanto impacto pudo bien haber sido la más importante de todas, en vista de que en relativamente poco tiempo se reflejará en una mejora del tratamiento que reciben miles de personas que sufren del corazón.
Se trata de la forma en que los médicos podrán llevar a cabo la angioplastia -- práctica que ha mejorado de forma tal que podrá ser ejecutada a un mayor número de pacientes.
Los científicos han conseguido avanzar en casi todas las áreas de la medicina, desde el cáncer hasta la diabetes, las enfermedades infecciosas y otras, aprovechándose de los descubrimientos molécula a molécula en una variedad de enfermedades, lo que les permite diseñar drogas y artefactos específicos para tratar los males desde sus raíces mismas.
La más reciente novedad en el tratamiento de males cardíacos demuestra cómo esta forma de entender el mal ha rendido fruto.La misma surge del estudio de cómo las células lisas de los músculos se concentran en los vasos sanguíneos, dejándo depósitos callosos, cuando reaccionan a lesiones bien intencionadas, como la angioplastia.Esta intervención, que se practica casi dos millones de veces anualmente en todo el mundo, consiste en la inserción de un catéter en la arteria coronaria con el fin de restablecer el flujo normal de sangre.
Esa complicación ha sido el principal problema hallado por los cirujanos que practican esta operación, desde sus comienzos en los años 70.Los médicos han intentado resolver el problema con rayos láser, instrumentos para cortar ese tejido, y hasta terapia genética.A mediados de los años 90, comenzaron a dejar en los vasos sanguíneos unos pequeños tubos de tejido artificial (stent) con el fin de permitir que retuvieran abiertas las arterias. |