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El ex general paraguayo Lino Oviedo recuperó ayer su libertad en Brasil y dijo estar feliz por la decisión unánime de la justicia brasileña, que rechazó el pedido de extradición a su país. Sonriente y vestido con una camiseta verde y un pantalón negro, Oviedo salió de la dependencia de la policía militar, donde estaba detenido, y se trasladó al Instituto Médico Legal de Brasilia para una evaluación física antes de ir a la casa de su primo Roque Oliveira, donde permanecerá alojado.
El ex jefe del ejército paraguayo vivirá en el mismo barrio elegante de la capital brasileña donde está asilado uno de sus compatriotas más notorios, el ex dictador Alfredo Stroessner, derrocado en 1989. Por su parte, la Corte Suprema de Justicia del Paraguay ratificó ayer martes la vigencia de la condena de 10 años de cárcel para el ex general Lino Oviedo, cuya extradición fue rechazada el lunes por el Supremo Tribunal de Justicia del Brasil.
Un comunicado firmado por Raúl Sapena Brugada, titular de la Corte, aclaró que la sentencia del 17 de abril de 1998 y confirmada el 23 de septiembre del mismo año "pasó a ser cosa juzgada y no puede ser revisada". "Estoy muy feliz", comentó Oviedo, de 58 años, en breves declaraciones a periodistas que lo esperaban en el Instituto Médico Legal.
Al llegar a la casa de su pariente Oliveira, fue recibido por uno de sus hijos, Julio, con quien se abrazó efusivamente. Oliveira dijo que Oviedo volvería a la actividad política en Paraguay. "Tiene aún mucho que dar en favor de Paraguay y volverá a la política", afirmó.
Oviedo dijo que tenía confianza en que la justicia brasileña iba a negar la petición del gobierno paraguayo para procesarlo como autor intelectual del asesinato del vicepresidente Luis María Argaña en marzo de 1999 y por la muerte de siete manifestantes durante la violencia política que siguió al magnicidio. |