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La normalidad regresaba el martes a la vida cotidiana de Haití, al reabrirse las tiendas y los bancos y desmantelarse los retenes erigidos en las calles, al día siguiente de un aparente intento de golpe de estado frustrado por el gobierno.
La policía reconquistó el Palacio Nacional, que había sido ocupado el lunes por hombres armados en un día de violencia que dejó por lo menos siete muertos. El martes, las autoridades dijeron que buscaban a docenas de conspiradores que se dieron a la fuga.
"Sabemos que tratan de penetrar en la frontera y pasar a la República Dominicana", dijo Edwin Paraison, cónsul haitiano en la ciudad meridional dominicana de Barahona. El intento de golpe del lunes suscitó represalias por parte de los partidarios del presidente Jean Bertrand Aristide, quienes salieron a las calles con machetes y quemaron las residencias y oficinas de dirigentes de la oposición.
La policía dijo que 33 hombres irrumpieron en el palacio en horas de la madrugada del lunes, dieron muerte a dos policías y luego a dos transeúntes, al tiempo que algunos de los golpistas escapaban.
Otras tres personas, entre ellas uno de los atacantes, perecieron al propagarse la violencia. El martes, las autoridades dominicanas asistían en la búsqueda de sospechosos tras anunciar la policía haitiana que había hallado tres camiones utilizados por los golpistas abandonados cerca de la frontera con el vecino país, en el sureste de Haití, dijo Paraison.
Pocas horas después del ataque, Aristide se presentó en público para hablar acerca de los acontecimientos. Al momento del ataque, el presidente y su familia se hallaban en su residencia del suburbio de Tabarre, a cinco kilómetros de distancia, dijo el vocero de palacio Jacques Maurice. |