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Los acuerdos económicos entre Brasil y Argentina son foco de protestas.  |
Fernando Geronés, alcalde del municipio de Quilmes, donde en los últimos días se registran intentos de saqueo de supermercados y almacenes, declaró ayer martes que "están dadas las condiciones para que se produzca un estallido social en la Argentina".
Una frágil calma se vivió el martes en las provincias argentinas donde en los últimos días desempleados hambrientos saquearon supermercados, mientras en los distritos se repartían alimentos y el gobierno nacional reconocía que existe "tensión social".
Pese a que los incidentes fueron menores, encendieron una luz de alarma en el gobierno nacional y los provinciales, que fueron testigos en los últimos meses de un aumento en la conflictividad social al ritmo de la agudización de la crisis económica del país.
Geronés, perteneciente a la Unión Cívica Radical (UCR) del presidente Fernando de la Rúa, declaró que "estas demostraciones de protesta que hemos tenido en las últimas horas son una pequeña expresión de lo que puede llegar a ocurrir si no se revierte esta situación y no hay respuestas concretas para toda esta gente".
La policía provincial de Buenos Aires mantuvo desde el viernes rodeados a por lo menos dos supermercados de Quilmes, ante la presencia de grupos de desempleados, denominados "piqueteros", que se congregaron reclamando la entrega de alimentos. Hubo algunos roces con la policía, pero ningún incidente de gravedad. "Todavía no se produjo un estallido social pero están dadas todas las condiciones como para que esto pueda ocurrir", agregó Geronés.
Esta mañana el gobernador de la provincia de Santa Fe, el peronista Carlos Reutemann, llegó a la Casa de Gobierno para entrevistarse con varios ministros del presidente De la Rúa, a quienes planteó su preocupación por el clima de tensión social reinante en la ciudad de Rosario de ese distrito. |