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EDITORIAL
Amenaza colombiana
La cada vez más candente situación colombiana sin duda representa una amenaza para Panamá. El ataque de 700 guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC) a los poblados de Capurganá y Juradó, con 20 minutos de distancia del territorio panameño, no es algo que se debe tomar a la ligera. Las incursiones de guerrilleros y paramilitares colombianos en pueblos darienitas y de Kuna Yala, pueden servir como excusa para los sectores ultraconservadores de Estados Unidos, que todavía se resisten al ya casi consumado retiro del Comando Sur y a la transferencia canalera oficializada de manera protocolar hace apenas dos días. El reciente ataque de las FARC llamó la atención entre sectores estadounidenses, sobre todo porque se produjo a pocas horas del pomposo acto de transferencia del Canal a Panamá, en virtud de los tratados de 1997, que ponen fin al control perpetuo de esa vía establecido en el tratado de 1903. Bien lo dijo el ex mandatario James Carter, Panamá no sólo ha heredado el Canal, sino también algunos desafíos, como las amenazas a su seguridad por parte de insurgentes y narcotraficantes. Tanto Carter como el presidente Bill Clinton recordaron además la vigencia, a partir del 1 de enero del año 2000 del perpetuo Tratado de Neutralidad, que obliga y le da el derecho a Estados Unidos de defender al Canal ante cualquier amenaza externa. Aunque James Carter sostiene que esa intervención sólo se produciría si Panamá la solicita, la historia demuestra que las naciones poderosas casi siempre imponen sus criterios a los países pequeños y hay que recordar que el propio general Omar Torrijos manifestó que los tratados nos colocaban bajo el paraguas del Pentágono. Ante el panorama, las autoridades deben definir, junto a las fuerzas políticas y sociales, la forma como vamos a enfrentar la situación en la frontera y evitar así que por nuestra incapacidad tengamos que pedirle favores a los norteamericanos, para cuidar nuestro territorio, labor que corresponde a todos los habitantes de una nación que busca perfeccionar su soberanía. Los dirigentes y el pueblo panameño debemos ser cuidadosos y demostrar que tenemos la capacidad no sólo para administrar el Canal, sino también para garantizar su seguridad y la de todo el territorio nacional. Las zancadillas y la politiquería deben dejarse a un lado en un tema de Estado, como es el enfrentar la problemática en la frontera, ya que si no logramos acuerdos en aspectos que amenazan la seguridad de todos, tenemos un mal rumbo como nación, y le daremos municiones a los que hoy dudan de nuestra capacidad para manejar un Canal para el servicio del comercio mundial.
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PUNTO CRITICO |
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