|
Sinuoso, silencioso y elegante, el gato se paseó entre los visitantes. De enigmáticos ojos verdes, con suaves bigotes y uñas de acero, era el encanto, el hechizo, el ídolo de su dueño, Germán Fernández Barrera, de Lima, Perú.
Pero el abogado Jaime Magully Rey, gran amigo de Germán, mató ese gato. Y la reacción del dueño fue explosiva, insensata. Armándose de un filoso cuchillo, atacó al amigo. Tanto el hombre como el gato quedaron muertos.
Ante noticias como ésta uno debe preguntarse: ¿Vale tanto un gato que supere aun la vida de un hombre? Es cierto que esos simpáticos felinos son muy apreciados por algunas personas, y si son persas, o egipcios o siameses, pueden valer muchos dólares. Pero ¿vale un gato o un animal cualquiera, o cualquier cosa, más que la vida de un hombre?
Hace algunos años seis indígenas africanos fueron ahorcados, a instancias de cierta sociedad protectora de animales, por haber dado muerte a un gorila. ¿Qué vale más: un gorila o seis seres humanos?
La sociedad moderna ha abaratado la vida humana. Matar a un hombre provoca menos reacción que matar un animal. Ciertos perros y gatos, de raza fina y de elevado precio en dólares, valen más que los seres humanos que los bañan, peinan y perfuman.
En Temple City, California, a un bebé recién nacido lo abandonaron envuelto en papel periódico, en la puerta de un negocio. En ese negocio la gente rica entra para comprar guacamayos a ochocientos cincuenta dólares cada uno. Esas vistosas aves están bien alimentadas y cuidadas. ¿Pero el niño?
¡Cómo hemos confundido los verdaderos valores de la vida! Esto viene como resultado de haber perdido la noción de quién es Dios y quién es el ser humano con relación a Dios. A lo negro se le llama blanco; a lo malo, bueno; a lo injusto, justo; a lo profano, santo; a lo feo, bello, y a lo endemoniado, angelical.
¿Cómo podemos ver la realidad de las cosas tal cual son? Únicamente teniendo una apreciación divina de las cosas de esta vida. Eso ocurre cuando Jesucristo es el dueño de nuestro ser. Entreguemos nuestro corazón a Cristo para que Él tome control hoy de nuestra vida. |