Más de 10, 000 personas se acercaron a la Catedral moscovita de Cristo Salvador y guardaron fila hasta por siete horas para dar el último adiós al líder de los ortodoxos rusos, Alexis II, que falleció el pasado viernes a los 79 años de edad.
La gente entraba en la catedral en una fila interminable, que no cesaba de aumentar entrada la noche, y entre la que había muchos jóvenes y niños, según las agencias.
Dentro del mismo templo, la zona en la que se encuentra instalada la capilla ardiente estaba literalmente inundada de flores, sobre todo rosas y crisantemos, y reina una atmósfera muy emotiva: a pesar de la inmensa multitud, todo está en silencio y muchos lloraban, incluso los agentes de las fuerzas de seguridad.
Al llegar a la cabecera del féretro, la gente se santigua, hace una profunda reverencia y la mayoría deposita un ramo de flores.
El cuerpo Alexis II será sepultado en la Catedral de la Epifanía Yelójovski, donde también descansan las reliquias de su patrón celestial, San Alexis, y de uno de sus antecesores, el patriarca Sergio Stragorodski.