El bosque de paradojas pero también el real fueron ayer objeto de un sentido elogio por parte del premio Nobel de Literatura 2008, el francés Jean-Marie Gustave Le Clézio, quien destacó el tiempo que pasó en Darién (Panamá) y dedicó su galardón a Elvira, una joven lugareña que contaba cuentos, así como la influencia que en su obra han tenido los autores mexicanos Juan Rulfo y Octavio Paz.
En una ceremoniosa conferencia celebrada en la Gran Sala de la Academia Sueca, Le Clézio citó las obras que marcaron su carrera literaria, entre las que destacó Don Quijote, La vida de Lazarillo de Tormes, Los viajes de Gulliver o El hombre que ríe.
Y los escritores que le han influido, desde Cicerón a William Faulkner, pasando por Jean-Jacques Rousseau, Euclides da Cunha, James Joyce o Stieg Dagerman.
Además dedicó el premio, que recibirá el próximo miércoles, a Elvira, que en un bosque alejado de la sofisticación de la literatura era ejemplo de un arte que "se expresaba con la mayor fuerza y autenticidad".