La Administración de Hugo Chávez destinó decenas de millones de dólares para financiar una ofensiva de dádivas, incluso repartiendo dinero a manos llenas durante el mismo día de las elecciones.
Fuentes de la oposición, de las que se hace eco El Nuevo Herald, denuncian que el Gobierno nacional y todas las gobernaciones bajo control del chavismo condujeron una campaña masiva para distribuir gratuitamente desde colchones y tanques para almacenar agua, hasta teléfonos móviles y vehículos, pasando por toda clase de electrodomésticos y alimentos, a cambio de un voto favorable para los candidatos oficialistas.
Varias firmas asociadas al Gobierno, principalmente con la petrolera estatal PDVSA, cotizaron y adquirieron productos y mercancías destinadas a la campaña electoral, con la ayuda de empresas comerciales ubicadas en Panamá y el sur de la Florida.