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Misa típica:
orgullo de San Miguelito

Redacción
Crítica en Línea
La misa en las
Iglesias de San Miguelito, sobre todo en la de Cristo Redentor
y Cristo Hijo del Hombre, tienen algo muy especial: la entonación
y musicalización típica de los cantos al Señor.
Este fenómeno mezcla del folklore, mística y
fe religiosa tiene sus orígenes en 1963, reveló
Juan Antonio Arcia, diácono de la Parroquia Cristo Hijo
del Hombre.
Arcia, de 58 años de edad, la mayor parte de ellos
dedicado a promover en el populoso distrito la obra de Jesús,
recuerda que los primeros trabajos relacionados con la misa típica
en San Miguelito, estuvo a cargo de José Nelson "Pepe"
Ríos.
José, quien pronto cumplirá 66 años de
edad, es un feliz jubilado y tranquilo morador de Calle M, Villa
Guadalupe. Una de sus composiciones alusivas a la tradicional
misa típica, se denomina "Son de Tuna", y en
gran parte de la misma evidencia firmes convicciones cristianas
de su autor.
La misa típica "ss un trabajo realmente magnífico
que refleja la cultura nacional que es el ambiente religioso
a raíz del Concilio Vaticano II", dijo Arcia al referirse
a la labor de Pepe Ríos.
A criterio del diácono, esto "hace posible una
iglesia local con un entendimiento de un Dios más cercano
y más accesible a los elementos naturales de cada país".
Sin embargo, la misa típica se ha modificado grandemente
y "ahora mismo no se practica de la misma manera que en
aquella época", aseveró el asistente de la
Iglesia.
Admitió que todo no ha sido color de rosa para los
religiosos tanto en Panamá, como en el Distrito de San
Miguelito.
Prueba de ello fue la salida abrupta del país de la
llamada "Misión de Chicago", ocurrida a finales
de la década del setenta..
En ese grupo figuraban figuras como los saercotres Leon Mahon,
Donaldo Headley, Juan Enray, Federico Mackelman y Marco Chinan.
Esto obedeció a una mezcla de problemas políticos
y religiosos, y esto incidió para que menguara la llamada
misa típica en el populoso sector.
"Donaldo tuvo mucho conocimiento del evento", y
se le considera uno de los impulsores junto a Leon Mahon, pertenecientes
a la llamada Misión de Chicago.
En aquel tiempo la asistencia de los feligreses era numerosa,
alrededor de 300 o más personas en especial durante los
domingos "y se practicaba por supuesto solamente en el Distrito
de San Miguelito", señaló Juan Antonio Arcia.
Las críticas no se hicieron esperar al considerar que
ciertas consideraban la "misa típica como pecaminosa
en el cual no debía utilizarse en el campo religioso".
Esas personas alegaban que era música utilizaba para
bailes y fiestas populares, pero poco a poco, las personas fueron
asimilando la música nacional, tras verlo "como algo
nuestro y una forma de hacer culto al Señor".
En principio fue una novedad, todo ha cambiado y modificado,
pero hoy en la actualidad en especial en los grandes eventos
de la cita eucarística es común escuchar dos o
tres cantos en la litúrgica y se hace evidente la misa
típica, que se ha expandido hacia varias regiones del
país en especial Atalaya, Coclé y en la provincia
de Chiriquí.
El mensaje va dirigido a la sociedad en general, en base precisamente
a que Dios pertenece al pueblo.
"Es un Dios de la comunidad nacional, no es el Dios aquel
que existe solo en el cielo".
Se manifiesta abiertamente dentro de la comunidad y en el
lugar, pues la refleja el folklore nacional entonces a su vez
ofrece lo nuestro, en manifiesta alegría alrededor de
la música, enfatizó el entrevistado.
Es imperioso impulsar la "misa típica de tal manera
que se tenga una distinción e idea clara" de profundizar
en la eucaristía "lo que para nosotros es el encuentro
con Jesucristo mismo vivo", sostuvo el diácono.
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