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EDITORIAL
Panorama político
E l retorno del banquero Alberto Vallarino a las filas del Partido Arnulfista define con anticipación el panorama político del oficialismo, de cara a la campaña electoral del año 2004. No existe la menor duda que Vallarino, a diferencia de la campaña de 1999, donde se presentó como una tercera fuerza, ahora busca el apoyo de un colectivo fuerte, que le pueda garantizar una mayor opción de alcanzar el solio presidencial, porque ya entendió que a la hora de votación, en Panamá predominan los grandes partidos.
Los arnulfistas saben que no tienen mejor candidato que Vallarino y éste no tendrá problemas para sumar el apoyo del MOLIRENA y de facciones del Partido Popular, colectivo éste que enfrentará ahora el dilema de respaldar al hombre que presentaron en 1999 como el salvador de la Patria o continuar hasta el 2004 con su pacto META, adhiriéndose a la candidatura perredista de Martín Torrijos.
El peligro que enfrenta el banquero es el desgaste excesivo que sufre el actual gobierno arnulfista, lo que puede representar un lastre para sus aspiraciones. Además ya se está convirtiendo en una especie de tradición que los panameños voten por el candidato opositor.
Por eso no se descarta que miembros del equipo de trabajo de Vallarino traten de apuntalar al gobierno de la mandataria Mireya Moscoso y así mejorar la imagen de la actual administración y revertir el desgaste que éste sufre.
Sin duda que la candidatura de Vallarino representa un dolor de cabeza para el PRD, que puede entrar a debatir opciones diferentes a la de Martín Torrijos, buscando un candidato empresarial y no populista como el joven secretario general del principal partido opositor.
El PRD debe verse en el espejo de los sandinistas, quienes se perfilaban como lógicos ganadores de las elecciones de Nicaragua, pero surgió un abanderado del grupo empresarial y los derrotó. Además hay que entender que el presidente que resulte elegido en los comicios del año 2004 enfrentará mayores retos que el gobierno actual, sobre todo por la apertura comercial que se avecina en todo el continente.
Un área de Libre Comercio puede provocar el cierre de industrias en Panamá y el gobernante de turno deberá buscar las alternativas para enfrentar esa situación. Hoy al menos se aclara el futuro político para el oficialismo. Alberto Vallarino sin duda se empezará a mover a partir del 2002 para calentar su campaña, lanzará retos para un debate sobre los temas del país y habrá que esperar cómo reaccionará el Partido Revolucionario Democrático.
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PUNTO CRITICO |
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