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Los acontecimientos del 11 de septiembre han sido ricos en experiencias en todos los campos, y una de ellas es la fórmula de cómo inyectar recursos a la economía estadounidense. Muchos pensaron que siguiendo la tesis neoliberal, la empresa privada sería la de mayor responsabilidad, pero no fue así, ya que el gobierno estadounidense anunciaba inyecciones a diferentes rubros, destacándose el de las líneas aéreas comerciales.
Lo que indica que el presidente George W. Bush dio un claro ejemplo al indicar que en los momentos graves es el Estado el que asume la responsabilidad, e inclusive carga con la obligación de la actividad privada.
Esto también se repitió en uno de los puntos más neurálgicos como son: los aeropuertos de Estados Unidos, donde pasaron los funcionarios de estos lugares a ser empleados federales. Se cumple entonces el axioma evidenciado en los Estados Unidos, al exceso del liberalismo económico, al señalar que los riesgos y los fracasos se comparten, pero las utilidades van a parar a manos privadas. Los sucesos terroristas en el país del Norte han demostrado que muchas cosas han cambiado, incluyendo lo de las propias teorías económicas. |