OPINION

REFLEXION
"Bombitas: Terrorismo Casero"

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Por Carlos Christian Sánchez
Relacionista Internacional

Como todos los años, la llegada de la temporada navideña trae consigo cosas buenas y malas. Entra el verano, los niños salen del colegio, disfrutan de las vacaciones, los almacenes quedan abarrotados de clientes con el fin de comprar regalos, con o sin crisis económica. Ni siquiera habían terminado las fiestas del pasado 28 de noviembre, cuando en la tarde ya se escuchaba la primera detonación de un fuego de artificio. Comenzaba de nuevo el relajo.

Pues claro, cuando pequeños, los niños y jóvenes nos gustaba detonar los fuegos de artificio. Las muy conocidas "bombitas", hechas de pólvora, papel, goma y una mecha altamente inflamable, son el aviso que estamos en fin del año. Empero, el uso de estos pequeños explosivos requiere destreza y mucha preparación. Por desgracia, son los chicos y algunos adolescentes los que operan estos explosivos pirotécnicos.

Como saben, las clínicas y hospitales siempre en estas fechas, tendrán algún caso por lesiones provocadas por explosivos como las bombitas. Son miles los casos de niños que pierden dedos, ojos y hasta manos, cuando pretenden lanzar al aire uno de los fuegos pirotécnicos. Gente grande, adulta, ha sido lesionada con graves quemaduras, incluso siendo experta en la manipulación de cohetes y bengalas.

La venta ilegal de bombitas es un negocio muy lucrativo, tanto así que es casi imposible de parar. Las autoridades municipales, las corregidurías, el Cuerpo de Bomberos de Panamá y el Ministerio de Gobierno y Justicia, han intentado en vano evitar que se vendan estos productos, que en realidad son artefactos muy peligrosos.

La gama amplia de fuegos de artificio es impresionante: existen los pequeños explosivos como "bombitas", hay otros como los "silbadores" ( que surcan el cielo a corta distancia y terminan estallando), los "volcanes (que son un explosivo cónico que lanza fuertes llamaradas de colores, pero pueden causar daños severos como quemaduras), las "correítas" (un grupo unido de bombitas que estallan al mismo tiempo, las cuales acaban con una bomba de mayor tamaño, muy estruendosa) y, finalmente, los muy conocidos cohetes, que incluyen los verdaderos fuegos pirotécnicos que despliegan muchos colores en forma de abanico, destellos variados o hasta bengalas luminosas, cuya iluminación entretiene a chicos y grandes.

Hay que admitirlo; la Navidad y las fiestas de fin de año no tendrían gracia alguna sin los fuegos artificiales. Es más, cuando estallan las pequeñas bombitas, uno sabe que estamos cerca de estas fechas. Sin embargo, para evitar problemas con lesionados juveniles, es menester del gobierno y demás autoridades locales, controlar la venta de semejantes productos.

Ya hubo algunos que sugieren que las bombitas son armas potenciales, tan peligrosas que pueden causar la muerte a la persona que los usa. Una especie de "terrorismo casero". ¡Cuidado! No perdamos a un ser querido por la imprudencia.

 

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