|
EDITORIAL
Decisiones y definiciones
Los discursos pronunciados por ambos en la instalación de la Asamblea el pasado 1 de septiembre, donde se proclamó ante el pueblo la intención de trabajar en armónica colaboración, habían quedado archivados y más bien se desató una crisis entre ambos poderes.
Panamá espera que en la reunión se haya producido una conversación franca, sin agendas ocultas y por el beneficio del país. Ya existe un desgaste entre los dirigentes del país y la clase política. Los panameños están cansados de las promesas de gente que en sus discursos alegan querer lo mejor para la Patria, pero que en la práctica son incapaces de lograr acuerdos en cuestiones trascendentales.
Los panameños no quieren observar que los representantes del Ejecutivo y de la Asamblea tilden de positivo el diálogo entre ambos, y al día siguiente, con sus acciones, se desmientan ellos mismos.
La mandataria Moscoso y el presidente Arosemena deben entender que ellos son los que están a cargo de los dos principales poderes de Panamá y deben mantener posiciones sensatas. Deben asimilar las recomendaciones de los buenos asesores y descartar las posiciones de los extremistas que existen tanto en el oficialismo como en la oposición.
Los problemas se deben enfrentar y no dilatar. La solución no llegará por más que se posponga una decisión. Hay que agarrar el toro por los cuernos. Hay que presentar los candidatos a magistrados de la Corte Suprema de Justicia para definir si los ratifican o no; hay que decidir el futuro del proyecto de presupuesto del año 2002; hay que definir la nueva legislación del IDAAN; hay que definir de una vez por todas si se eliminan o no las partidas circuitales y el tema del presupuesto de la Asamblea.
Una vez se resuelvan esas causas de conflicto entre el Ejecutivo y la Asamblea se debe entrar de lleno a resolver los grandes y verdaderos problemas del país, porque de lo contrario vamos a estar de manera infinita con las mismas menudencias y la cantaleta de todos los días.
Se hace necesario resolver esas diferencias, porque la reunión entre Moscoso y Arosemena llega paralelamente al desarrollo de las sesiones que adelantan los políticos, empresarios y sindicalistas para superar la crisis económica que enfrenta Panamá.
El tema central de la discusión es el uso o no del Fondo Fiduciario para el Desarrollo. Políticos y empresarios están de acuerdo en principio en utilizar ese dinero para la compra de deuda. Tanto el gobierno como el PRD y el CoNEP, a través de diversas alternativas, proponen el uso de los 1,300 millones de balboas del Fondo o parte de él para reducir el monto de la deuda externa.
La deuda externa es un pulpo que se traga gran parte del presupuesto anual de la nación panameña. Un cuarto de los ingresos que logra el Estado se los llevan las Instituciones Financieras Internacionales.
La hora se les acaba a los políticos. Los panameños esperan que al menos en Navidad dejen la demagogia que los caracteriza en el resto del año y por fin logren acuerdos que en verdad beneficien a la colectividad y a la nación.
|
PUNTO CRITICO |
 |
|