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EDITORIAL
Negociaciones sin secretos
El gobierno nacional debe divulgar cuanto antes los aspectos de la promocionada Estrategia Nacional de Seguridad y de los acuerdos que se negocian con Estados Unidos, en materia de inteligencia marítima y persecución del narcotráfico a través de las aguas territoriales y el espacio aéreo. La demora en revelar los documentos que se negocian sólo dan cabida a la especulación, lo cual genera que los ánimos de los grupos que adversan la permanencia de bases militares norteamericanas encubiertas se calienten, y para muestra están los endemoniados tranques vehiculares que se producen por las protestas diarias que desarrollan universitarios y sindicatos. Las explicaciones que debe ofrecer hoy la Cancillería sobre los contactos con Washington deben ser claras, sin ocultar nada bajo la manga, porque a la larga todo acuerdo que se pretenda mantener en secreto será divulgado. El secretismo sólo puede llevar al fracaso a iniciativas de seguridad que pudieran ser beneficiosas para una nación como Panamá, que representa un punto estratégico en la región. La nación ya no tiene bases del Comando Sur en su territorio, únicamente falta que Estados Unidos nos entregue el Canal al mediodía del 31 de diciembre, para asumir la soberanía total en el país. Esa responsabilidad hace necesario adoptar las medidas de seguridad necesarias para el Canal, el más importante activo de la nación y una obra vital para el comercio marítimo mundial. La vía acuática no está exenta de un ataque terrorista o de atentados de guerrilleros y los carteles del narcotráfico, por eso más vale prevenir que curar, y por eso Panamá debe lograr un consenso entre sus fuerzas políticas y sociales para adoptar la mejor estrategia para disminuir los potenciales riesgos para el Canal. Sin embargo, las propuestas no deben revivir el militarismo que sumió al país en una dictadura, que sin lugar a duda fue alimentada por los norteamericanos. Lo correcto es preparar a los miembros de la Fuerza Pública en las tareas que se contemplan para la seguridad del Canal y las fronteras, sin caer en los excesos, que a la larga representen un peligro para el sistema democrático.
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PUNTO CRITICO |
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