No era un tamarindo, sino un fusil de asalto AK-47, el que fue incautado por las unidades policiales, ayer sábado, en horas de la madrugada.
El arma de guerra se encontraba oculta en la copa de un árbol de tamarindo, ubicado en Calle 17, corregimiento de Río Abajo.
Además de la poderosa arma utilizada frecuentemente en conflictos bélicos, se hallaron tres proveedores.
Según una fuente policial, el fusil de asalto era ocultado por su propietario, el que se encuentra prófugo.
El arma de fuego fue remitida a la Sección de Balística de la Dirección de Investigación Judicial, en donde se le practicarán las pruebas de huellas digitales y de balística, respectivamente, a fin de determinar si fue utilizada en algún caso delictivo y dar así con el paradero de sus portadores.
La persona que posea un arma de esta índole puede ser acusada por el delito de posesión de armas de guerra.
Investigaciones revelan que estas armas son utilizadas en el tumbe de drogas.