El criminal descendió de un vehículo y sin pronunciar ninguna palabra, abrió fuego contra su objetivo: la vida de Silvio Labrador.
¡Plof, plof, plof! fue el sonido aterrador de las tres detonaciones que impactaron en la espalda, el muslo y la pantorrilla del humilde pescador, quien conversaba con amigos y vecinos frente a la entrada de su domicilio, ubicado en el inmueble No. 1915, en la calle Veraguas, en el Barrio Chino, corregimiento de San Felipe.
El homicida -junto a los compinches que viajaban en el carro- aprovechó la penumbra y a las 2: 00 de la madrugada de ayer, sábado, perpetraron el hecho.
Inmediatamente brotó y corrió la sangre de Labrador, quien cayó herido en medio de los gritos y la histeria de los presentes, que tuvieron que socorrerlo y trasladarlo al Hospital Santo Tomás, donde los galenos hicieron el esfuerzo por salvarle la vida, pero resultó infructuoso: la muerte le ganó la batalla a las 7: 10 de la mañana.
Se conoció que Labrador había llegado hacía pocos días de alta mar. Se ganaba la vida como pescador y era una persona tranquila.
Las autoridades vinculan a un sujeto conocido por el alias de "Davidsín", como el homicida.