Si usted quiere que sus oraciones sean contestadas, no se contente con pedir a Dios favores sin tener una filial, cálida y profunda relación con el Señor.
¿Qué hacer para recibir de Dios favores? 1. Pues no desear recibir de Dios nada más que su Presencia Santa y demostrarle que su intención es pura, por amor y agradecimiento, por admiración de su grandeza, por convicción de que usted sin Él nada es; que necesita de su Ser para llenar su alma de lo que único que lo puede hacer pleno y feliz. Debe acercarse a él con humildad y sincero corazón, arrepentido de sus maldades y deseoso de entablar con Él una relación de amor filial.
Debe recordar aquella frase de Jesús que dice que primero hay que "buscar el Reino de Dios y lo demás vendrá por añadidura".
Ahora bien, el Espíritu de Dios le irá indicando que para poder cumplir la misión de hijo de Dios, que debe ser alabanza de su gloria, usted necesita "herramientas "terrenas", como salud, educación, oportunidades para crecer en el ámbito laboral, en el campo de las relaciones humanas, de vida comunitaria eclesial y así cumplir una tarea de servicio a la humanidad. De ahí entonces el consejo de Jesús de "buscar y encontrar; de pedir y recibir" y que significa buscar con interés y pasión todos los medios necesarios para conseguir aquello que lo hará más útil a la Iglesia y al mundo.
Discerniendo entonces lo que es necesario y está en el plan de Dios, debe usted activar la fe profunda en Él para que en la oración reciba la fuerza e iluminación divina para conseguir aquello. Orar y poner todo su ser en el empeño de encontrar eso que según el Señor lo hará a usted un mejor cristiano y ciudadano. Esto no puede ser nada que destruya a los demás o a usted, que haga daño a su vida espiritual o afecte negativamente a terceros.
Debe entonces estar convencido de que eso es bueno, pensar continuamente en eso y cómo conseguirlo, trabajar incansablemente concentrado en su fin y esperando el mejor resultado, pero siempre con la convicción de que nada saldrá perfecto, de que todo tiene limitaciones y está sujeto a inconvenientes, por lo que una gran dosis de paciencia, aceptación de lo imprevisible, y humildad para saber que soto Dios es perfecto le ayudará a mantener el ánimo aún en los peores momentos. Recuerde que con Dios todo es posible, porque con Él somos invencibles.