Recostados en la acera de un callejón de Calle 25, e inhalando sustancias ilícitas es común ver a indigentes todas las noches.
En el lugar, los orates improvisan ollas comunes. Comparten la comida y las drogas que usan a cualquier hora del día, pero sobre todo en la noche.
Los usuarios de los taxis piratas piden a las autoridades tomar los correctivos para evitar problemas e inseguridad.