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TEMAS DE ACTUALIDAD
Policía Nacional

Alfonso Zamora Valdés
La Policía Nacional de Panamá es la institución que, tras la invasión de 1989 no solamente tuvo que volver a nacer, sino que tuvo que arrastrar los pecados de una institución que llegó a su máxima expresión militar, y que cayó por su profunda corrupción. Sin embargo, poco a poco y buscando su propio, para sí filosófico, logró reponerse para crecer dentro de una nueva mentalidad panameña, y un escenario diferente tras la caída del comunismo. El fracaso o el triunfo en el manejo de la seguridad pública, es una responsabilidad compartida con los Organos Judicial, el Ministerio Público y otras instancias que juegan un papel sincronizado. De nada está, que la Policía arreste a delincuentes, narcotraficantes, secuestradores, etc., si la justicia, por ejemplo, no tiene los mecanismos o las penas para aplicar las sanciones ejemplares. Es muy temerario señalar, que la Policía Nacional ha fracasado en sus diez primeros años, porque a pesar, no de un pasado norieguista, sino de toda una historia, la institución en este período de democracia, ha quedado en las encuestas elaboradas nacional como internacionalmente, con un buen grado de aceptación, cosas que no la han logrado otras instituciones que por su naturaleza no ocupan ese sitial. Es difícil que quienes estudiaron en academias militares para fines represivos puedan entender que hoy día las guerras las ganan los climatólogos, y los entrenamientos van dirigidos por agencias policivas de los países amigos hacia nuestras unidades para modernizarse frente a una delincuencia que tiene profundas conexiones externas. El embajador de los Estados Unidos, Simón Ferro, declaró recientemente que la seguridad interna podría estar más amenazada por la corrupción, el narcotráfico, el lavado de dinero y los indocumentados ilegales, que por algún tipo de conexión en la frontera. La Policía Nacional ha cometido sus errores, pero también sus grandes aciertos. El hecho de que se hayan robado dos helicópteros, refleja que el problema de la seguridad pública no se puede medir por lo que ocurra en una frontera, porque la logística de estos actos se planea en el centro de la capital, demostrándose que son otros elementos, los que hay que utilizar en la actualidad, más en el campo de la investigación, que en la creación de organismos superdotados que quedan fuera de control institucional. El nuevo concepto de Fuerza Pública Panameña, no puede ser igual al de ningún país centroamericano, por colindar con Colombia, país que exporta todos los tipos de delincuencia. Más que buscar fórmulas militares hay que coadyuvar en la paz de Colombia, que sería la nuestra, y sobre todo "debe haber una reflexión profunda".
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