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Dura condena de Pastrana tras ataques rebeldes

Agencias
Internacionales
En una inusual y dura condena, el presidente Andrés Pastrana fustigó ayer a la mayor guerrilla del país por responder a su propuesta de una tregua navideña con una serie de ataques, y aseguró que, si bien mantiene su compromiso de la negociación de paz, confrontará las incursiones armadas con la acción de las fuerzas militares. Pastrana, en un discurso desde una escuela militar al norte capitalino, además llamó a la comandancia de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), protagonistas de los últimos ataques, a escuchar a la población civil colombiana que ha demandado a los grupos armados, en recientes y multitudinarias marchas callejeras, cesar sus acciones. Las declaraciones del presidente, que en sus 15 meses de gobierno ha recibido reiteradas críticas por un manejo centralizado del proceso de paz y hacer concesiones a la guerrilla, surgen cuando las fuerza públicas debieron repeler desde el miércoles tarde y hasta anoche ataques en seis departamentos y que han dejado nueve policías y un infante de marina muertos. "Nadie puede decir que este gobierno ha pecado por defecto o que no le ha dado a las FARC todas las muestras de confianza... pero no puede decirse lo mismo de la insurgencia que se obstina en sembrar la muerte y la destrucción", aseguró Pastrana, quien en el pasado también ha advertido a las FARC que su paciencia "tiene un límite". Con "sus ataques demenciales, las FARC traicionan la confianza que, no sólo el gobierno nacional, sino de todos los colombianos que han depositado en su declarada voluntad de paz", dijo el mandatario. "Propuse una Navidad para la vida y las FARC se encargan de responder con una Navidad para la muerte", agregó el presidente, que el 8 de noviembre planteó a los grupos armados entrar en una tregua desde el 15 de diciembre al 15 de enero. La iniciativa fue rechazada por las FARC. El gobierno "permanecerá en el más dispuesto compromiso de negociación, pero quiero advertir que también confronta las emboscadas que se le tiendan al proceso de paz", dijo Pastrana. Las FARC y el gobierno llevan desde comienzos de este año accidentados diálogos de paz en busca de un fin a casi cuatro décadas de guerra interna. Las negociaciones se realizan en la llamada 'zona de distensión', o 42.000 kilómetros cuadrados al sur del país sin presencia de fuerza pública desde hace un año. El retiro de militares y policías era una exigencia de las FARC para acceder a una negociación y como garantía de seguridad para sus voceros. "Deseo ser claro... no voy a permitir que se convierta (la zona de distensión) en un escenario para organizar y planear acciones violentas contra el pueblo colombiano", dijo Pastrana ofreciendo tácitamente un espaldarazo a las versiones castrenses en torno a que las cuadrillas rebeldes que participaron en los últimos ataques se entrenaron y salieron de la zona desmilitarizada.
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