Las autoridades alemanas reforzaron los dispositivos de seguridad en aeropuertos, estaciones y otros espacios públicos, tras reconocer el gobierno de Berlín la existencia de "indicios serios" de un atentado terrorista, presuntamente islamista, a finales de noviembre.
El ministro del Interior, Thomas de Maizire, informó que se habían elevado los niveles de seguridad en todo el país por las advertencias recibidas de servicios secretos de países amigos.
"Hay razones para preocuparse, pero no para la histeria", advirtió el ministro, para insistir en la existencia de "pistas concretas y serias" de que elementos terroristas podrían atentar.
"Nos mostraremos fuertes pero no nos dejaremos avasallar, no permitiremos que el terrorismo internacional limite nuestro modelo de vida ni nuestra cultura", añadió el ministro.
La decisión de Berlín se produce tras recibir informaciones de Estados Unidos de que dos o tres miembros de Al Qaeda estaban preparados para actuar en Alemania o el Reino Unido.