Algunas noticias importantes comenzaron con lo que se llama "bajo perfil". O sea, que interesaron a pocos, incluso a los mismos periodistas. Son las circunstancias, actores del acontecimiento y sus efectos posteriores, los que luego la convierten en algo de mucha importancia.
Así ocurrió con la desaparición del padre Héctor Gallegos, en el poblado de Santa Fe, Veraguas, hace más de treinta años.
Yo soy testigo de este acontecimiento, así que no piensen que exagero.
Un jefe se enteró por llamadas de la "desaparición de un cura" en ese remoto lugar.
Allí no había ningún periodista para cubrir la noticia, así que el ejecutivo pensó en uno de sus subalternos.
Esa persona se encontraba en Chitré buscando otras noticias. Se le llamó y le pidieron que se trasladara a Veraguas a averiguar lo que había de cierto en esto.
La contestación del periodista fue contundente: "No voy a ir, porque a quién le importa en este país la desaparición de un curita de pueblo".
Ese medio periodístico no logró buena información del drama de Gallegos, por la falta de entusiasmo, visual y profesionalismo de aquel periodista.
La noticia de la desaparición del sacerdote Gallegos todavía tiene importancia en la prensa panameña.
Otro caso más reciente fue el del sendero ecológico los Quetzales, en Cerro Punta.
He hablado con periodistas chiricanos. La noticia llegó por fax a las redacciones de los corresponsales. Se refería al proyecto de construir un teleférico para evitar... que destruyeran el sendero los Quetzales.
Casi nadie hizo caso a esa propuesta. Unos pocos fueron a investigar eso de "la destrucción" y encontraron el notición.
Por más de dos años fue noticia importante la lucha de los ecologista por evitar la "carretera de Mireya" por ese sendero.
Y así, en el mundo periodístico se conocen historias importantes, que al principio fueron dejadas de lado por colegas con poca visión e interés.