Las hortalizas tienen un crecimiento rápido, algunas especies se pueden recolectar a los dos meses de haberlas sembrado. Por eso puedes convertir la terraza en un huerto decorativo, con berenjenas, tomates, lechugas, pimientos, zanahorias, etc.
Utiliza una tierra rica en materia orgánica, abona todas las semanas para que no se agoten los nutrientes y riega a diario, procurando que la planta no se encharque.
También es importante evitar los productos químicos; úsalos sólo en caso de plagas, pero respeta los períodos de seguridad indicados en el envase.
Otro punto importante para mantener en perfectas condiciones la hortaliza es el cuidado de las herramientas.
Engrasa las tijeras de podar y límpialas con aceite después de usarlas, sobre todo si vas a dejar de utilizarlas durante un tiempo.