La Caja de Ahorros (CA) sufrirá una perdida de B/.45 millones por la forma "dolosa e irregular" con la que sus exgerentes Carlos Raúl Piad y Mercedes Villalaz, así como la antigua junta directiva, manejaron las operaciones financieras de fideicomisos.
El zar anticorrupción Cristóbal Arboleda y el gerente de la CA, Eudoro Jaén presentaron la denuncia.
En denuncia interpuesta ante la Procuraduría se pide adoptar las "medidas cautelares personales y patrimoniales necesarias" para los involucrados en la supuesta comisión de los delitos contra la administración pública, corrupción de servidores, delitos financieros y asociación ilícita para delinquir.
Para interponer la denuncia se utilizó una declaración notariada en que la propia exgerente de la CA, Mercedes Villalaz donde confiesa que supo de las graves irregularidades con que se otorgaban los financiamientos fiduciarios y "hace directamente responsable de ello" a la anterior junta directiva.
Se destaca que algunos miembros de la directiva tenían intereses "directos o indirectos" en algunos de los proyectos que fueron financiados. Los principales promotores de ese tipo de préstamos fiduciarios fueron Fernando Plata, Manuel Cohen y Eric Singares.
De agosto del 2000 al 31 de agosto del 2004, la CA registró 111 préstamos de ese tipo por un monto total de B/.667.6 millones, de los cuales se han desembolsado B/.219.3 millones. El menoscabo que sufrirá la institución con las sumas ya entregadas se estima en B/.45 millones.
En estos casos, están involucradas firmas avaluadoras como Panamericana de Avalúos, Zubieta y Zubieta, Corporación de Ingenieros Asociados, entre otras.
IRREGULARIDADES
Se obvió solicitar referencias de crédito y pedir estudios de factibilidad de proyectos.
Muchos de los créditos no contaban con garantías hipotecarias reales y los que la tenían, tenían un valor inferior a lo adeudada.
Los financiamientos de los fideicomisos fueron otorgados a tasas de interés notoriamente marginales, en relación con los costos de los dineros ofrecidos por el banco. Ello significa, que había muy poca o ninguna ganancia para la institución.
Los financiamientos fueron concedidos con períodos de gracia inexplicables y los créditos fueron otorgados sin tener en cuenta la capacidad de repago de los clientes.
Se otorgaron financiamientos a personas o sociedades, sin experiencia dentro de la actividad económica objeto del crédito. Muchas de las sociedades beneficiadas parecen haber sido creadas exclusivamente para la ocasión.
Los créditos fueron concedidas a personas de los mismos grupos económicos.
Se otorgaron créditos en concepto de fideicomisos por cuantías superiores a los requeridos por el supuesto cliente, entre otras.