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Si nos pusiéramos seriamente a pensar en cuáles son las cosas importantes que requieren que gastemos dinero en ellas, nos daríamos cuenta que son pocas. No se necesitan costosas prendas de vestir, muchas de las cuales son puro nombre y no mayor diseño ni tela de calidad.
Para nada se necesita perfume caro, y mucho menos joyas. Tener o cual carro suntuoso o aquellos zapatos de marca no nos hace ni más ni menos personas. Quienes pretenden hacernos creer que sí son necesarias esas cosas para convertirnos en seres humanos superiores son los comerciantes, y sus costosas campañas.
La verdad es otra: el hombre puede tener cama fina, pero no sueño plácido; comida cara, pero no apetito bueno; adornos, pero no belleza; una casa fina, pero para nada un hogar. Hay que poner el corazón y la inteligencia en esas cosas que nos hacen verdaderamente felices, y la historia demuestra que ninguna cosa material nos lo da.
Por tanto, la salida lógica y acertada es el ahorro. Si se tiene el dinero, úselo en las cosas esenciales. Lo demás no importa. No crea todo lo que dicen sobre la necesidad de que usted compre eso y aquello. Son mentiras para que usted gaste en lo que no debe. |