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Todos debemos entender que hay que elevar la productividad y el amor por nuestros trabajos, se está notando que al llegar a algunos almacenes los empleados demuestran un poco importa. Es feo cuando entramos a un almacén y sus vendedores no se dan por enterados, mientras que el cliente solitario busca entre los artículos ofrecidos, por el cual se va a definir. Visitar comercios es algo que alimenta la ilusión de salir de lo cotidiano, el comprador se siente dentro de un negocio como un rey porque va al encuentro de algo que desea.
Espera, entonces, la mejor atención y que le expliquen cada detalle de los productos, pero muchas veces se estrella con la indiferencia de quien debe darle atención. Es más, no le dicen las alternativas de pago y no se amarra la venta por su actitud negligente ante la tristeza del comprador, que se siente herido por la indiferencia de la persona encargada de atraer y vender.
Vivimos momentos en que se debe tener mucho amor al trabajo porque las cosas están difíciles, por eso no se explica la apatía por nuestras labores, se necesita más bien que hagamos un mayor esfuerzo y tengamos más dedicación por lo que nos da nuestro sustento para subsistir. Un buen empresario siempre sabrá recompensar a un buen empleado, y el cliente será fiel al establecimiento que lo recibe bien. |