OPINION

REFLEXIONES
Vientos de guerra

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Por Carlos Christian Sánchez
Asesor Diplomático

Por espacio de diez mil años, Mesopotamia ha sido campo de batalla entre ejércitos por el control del mundo. Rica tierra pastoril, bañada por los ríos Tigris y Eufrates, esta región del Medio Oriente fue cuna de grandes civilizaciones. Hoy es la discordia y el punto pivote entre el Mundo Árabe, que lucha por lograr un sitial de respeto geopolítico, frente a los Estados Unidos, nación símbolo de la cultura occidental contemporánea.

A poco menos de 24 horas de cumplirse el primer ultimátum de las Naciones Unidas contra la Mesopotamia moderna, Irak, vale la pena advertir que estamos por presenciar (si así ocurre) una de las batallas más difíciles para los norteamericanos, puesto que una cosa es liberar el Emirato de Kuwait, un vasto desierto, y otra invadir a Bagdad, otrora capital de los califas y sede del poder magnánimo de Saddam Hussein.

Hace dos meses se viene reiterando que los Estados Unidos, sigilosamente, ha dispuesto su maquinaria bélica en Kuwait y Qatar, con el propósito de derrocar a Saddam e imponer un gobierno títere que permita explotar los recursos auríferos, en especial el petróleo, de Irak. Como todo conflicto, antes de pensar en la lucha por la democracia, la defensa de los derechos humanos y el combate al terrorismo, hay siempre un fundamento: el poder económico y los intereses comerciales.

Para nadie es un secreto que Saddam Hussein no va a bloquear las inspecciones de los expertos en armas de destrucción masiva, de las Naciones Unidas. Sin embargo, es posible que ocurra un incidente que provoque la asonada militar estadounidense contra Bagdad, cuando los iraquíes impidan el paso de los especialistas a los palacios presidenciales del dictador árabe, donde se cree que hay grandes instalaciones de fabricación de armas biológicas, químicas y nucleares.

Lo terrible vendrá cuando las tropas norteamericanas entren en las grandes ciudades iraquíes, para acabar con los ejércitos de Saddam. Es posible que pase una guerra fratricida, en donde miles de personas mueran en la batalla, defendiendo al líder autoritario árabe, convirtiendo el desierto en un gran matadero.

Por más tecnología y armas avanzadas que se hayan fabricado, la futura guerra en Irak se convertirá en una guerra sin cuartel que amenaza con cobrarse la vida de quizás millones de personas, incluyendo soldados de Estados Unidos, pues una cosa en combatir en aquella playa inmensa que se extiende al oeste del Eufrates, mientras que otro cuento es luchar casa por casa en las veredas y barrios de Bagdad, Basra o Mosul.

Recordemos que el mismo pueblo de Irak debe luchar por destronar a su dictador. Ellos eligieron ese destino. Sin embargo, si Saddam cae, de seguro vendrá una guerra civil entre sunitas, chiitas y kurdos, que amenazaría con propagarse por todo el Medio Oriente.

Finalmente, una interrogante: ¿Y qué pasará cuando Saddam se encuentre acorralado en Bagdad? Dios quiera que no utilice sus armas de destrucción masiva, pues en el momento desesperado, sabiendo que perderá el poder, el cruel dictador sería capaz de detonar sus bombas y aniquilar tanto a iraquíes como a estadounidenses en la conflagración.

 

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