Los adivinos de rumbas vaticinaban unas dianas llenas de balas y problemas, pero los miembros de la Policía Nacional les cerraron la boca.
Desde tempranas horas de la madrugada de ayer, jueves, uniformados se apoderaron de los lugares más visitados como la Calle 50 y el Romel Fernández, a revisar a los asistentes y pedirles cédulas.
Todos los menores fueron "recogidos". Cabe mencionar que no le permitían a las personas pasearse con hieleras, lo que no fue del agrado de muchos panameños.
Por primera vez no llegó a la Sala de urgencias del Santo Tomás ningún baleado en las dianas.