Allí viene el desfile lleno de jóvenes que lucen limpios y planchados uniformes. La banda suena lo menor posible y las batuteras se desviven porque sus maniobras sean perfectas.Los veo desfilar con sus pechos hinchados, aunque el sol o la lluvia los agobien.
Son los jóvenes panameños, la "reserva moral" de la Patria, como la llamaron hace tiempo.
Siempre que veo los desfiles de noviembre me hago la misma pregunta ¿todos estos jóvenes realmente honran a la Patria?
Porque a la Patria no se le debe honrar solamente unos días en noviembre, sino todo el año.
Para honra a la Patria no hay que ser rico ni sabio. El humilde y pobre la puede honrar tan bien como el encopetado rabiblanco.
La Patria es de todos. No de unos cuantos avivatos, como parece que nos quieren hacer creer ciertos politiqueros.
Hay muchas maneras de honrar a la Patria, El estudiante que marcha orgulloso de que lo miren en las aceras, ¡debe honrarla estudiando!
Los miles de fracasos que se dan en la primaria y secundaria, nos indican que muchos jóvenes no están honrando a su patria. El deber de ellos es estudiar, no pachanguear, romancear y crear disturbios.
Honran a la Patria aquellos padres que cumplen con sus obligaciones y no tratan de escaparse de mantener sus hijos.
Los malos funcionarios públicos no honran a la Patria, por más que desfilen el tres y cuatro de noviembre.
Menos la honran aquellos que lograron un puesto público con el voto popular y no cumplen sus promesas de campañas. Solamente piensan llenarse de dinero los bolsillos con negociados.
Tampoco honran a la Patria lo que buscan "la vida loca" y el "dinero fácil", mediante negocios ilícitos como contrabando de armas, drogas, licor, etc.
El comerciante que compra en un balboa un producto y lo quiere vender en seis, no está honrando a la Patria por más que vea el desfile.
Aquellos trabajadores que hacen mal sus obligaciones, incluyendo a profesionales, tampoco honran a la patria panameña.
Hay que promover los valores en Panamá para honrar a la Patria.