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La escena presentada por este diario sobre el fatal y doloroso accidente ocurrido en la autopista Arraiján-La Chorrera nos refleja la Irresponsabilidad, en letra mayúscula, conque vivimos y nos recuerda cualquier acto terrorista de Colombia o el Medio Oriente.
Cinco personas murieron, las cuales jamás pensaron que les tocaría ser víctimas de un acto tan criminal, cuánta angustia y desesperanza queda en los hogares de estas personas, mientras que el conductor estará, a lo mejor, sin conciencia de lo que hizo.
Es mas, según la información, este conductor tiene 20 boletas por exceso de velocidad y unos 1,000 balboas en multa. Esto es un caso típico de lo que es nuestro transporte público.
Los panameños no estamos viviendo un terrorismo de los usuales, sino uno de individuos de los cuales el comportamiento que adoptan en el timón refleja un desprecio por las vidas humanas, por las leyes y por toda la escala de valores de la sociedad.
Los dueños y los gremios del transporte son los grandes cómplices del terrorismo del volante al cual tenemos que hacer frente todo el pueblo panameño. El ataque contra estos choferes que transportan vidas humanas, en condiciones peores que las del ganado que se lleva al matadero, debe ser frontal y el país definitivamente exige que se desmantele el actual sistema el cual sólo está ocasionando daños y perjuicios en vez de soluciones. |