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La llamada "leyenda negra" fue un argumento que calentó las mentes nacionalistas de miles de panameños, hace muchos años, cuando llegaban las fiestas patrias. Dicha leyenda sostenía que la separación de Colombia fue simplemente una maniobra de Estados Unidos y algunos próceres, para permitir la construcción del Canal y el predominio gringo en los mares del mundo. Por eso había jóvenes en el Instituto Nacional y otros colegios que querían "ir a tumbar las cabezas de los bustos de los próceres", cosa que menos mal nunca ocurrió.
Por su parte la "leyenda blanca" o la "versión oficial" insistía en que desde que se unió a la Gran Colombia, Panamá siempre luchó por independizarse. Muchos profesores respaldaban esta posición. Nos hacían un recuento de los intentos de separación que se dieron en los ochenta y pico años que pertenecimos a Colombia. Los que seguían la leyenda negra leían con entusiasmo libros del doctor Castillero, odiábamos al francés Bunau-Varilla y a los gringos, por supuesto.
No seguir esta versión negativa del 3 de noviembre convertía a los jóvenes en "lacayos del imperialismo yanki", vendidos, poco nacionalistas y otros insultos más. Bueno, ya se fueron los gringos y nos entregaron el Canal y todos los edificios y tierras a su alrededor. Ahora no es fácil a los izquierdistas (ñángaras) envenenar a la juventud contra unos gringos que no se ven. Por más que han tratado de reemplazar esto con la "globalización", la palabrita como que no mueve las pasiones ni inflama el nacionalismo de nadie en estos momentos.
Pasados los años del acontecimiento, se puede pensar que ambas leyendas tenían su parte cierta, aunque parezca mentira. Claro que Estados Unidos quería hacer un Canal para su propio beneficio y no para ayudar a los pobrecitos panameños, medio muertos de hambre por la mala administración colombiana y la Guerra de los Mil Días.
No conozco a ningún país que hace cien años hiciera algo por el puro placer de ser humanitario o magnánimo. (Ahora creo que tampoco se da esta realidad). Es cierto que Bunau-Varilla quería obtener ganancias de unas acciones de la quebrada compañía francesa del Canal. Este tampoco era "la madre Teresa", sino un negociante.
También hay que anotar el espíritu de separación que existía en muchos panameños, especialmente los instruidos y que tenían negocios que no prosperaban por culpa de los colombianos de esa época. Así que ahora habría que inventar una "leyenda gris", que tenga un poco de la negra y la blanca. Eso creo que sería lo más justo para evaluar a casi cien años, lo que ocurrió con la separación de Colombia.
Lo máximo que nos dejaron los próceres fue el libre albedrío como nación. Si hemos tenido malos gobiernos, ha sido culpa nuestra y no de otros. ¿Se imaginan cómo seríamos ahora si fuéramos colombianos? Hay que agradecerles algo a los próceres y limpiarles sus bustos. |