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Los habitantes del poblado de San Giuliano di Puglia asistieron ayer, en presencia del jefe de Estado italiano Carlo Azeglio Ciampi, al sepelio de los 26 niños y tres adultos que murieron en el terremoto del pasado jueves. "Te confiamos, Señor, estos pequeños y nuestras hermanas arrebatados a nuestro amor", dijo Tommaso Valentinetti, obispo de Termoli Larino, diócesis de la región de Molise.
Centenares de personas se congregaron ante el altar instalado bajo un palio erigido durante la noche al exterior del gimnasio de la pequeña ciudad medieval de 1.500 habitantes, transformado en capilla ardiente.
Los 26 pequeños féretros blancos de los niños y los tres ataúdes oscuros de los adultos fueron alineados en dos filas en el suelo, colocados sobre alfombras ante el altar y cubiertos de coronas de flores blancas. Fueron transportados por miembros de los servicios de bomberos, protección civil, carabineros y guardias forestales que trabajaron para retirar los escombros de la escuela bajo los cuales quedaron sepultados los niños el jueves, durante el terremoto de magnitud 5,4 en la escala de Richter. |