Siempre que veo marchar a los jóvenes en noviembre me hago la misma pregunta: ¿cuántos de ellos saben lo que significa ese desfile? Luego de ver que muchos comerciantes dieron mayor atención a la celebración del Halloween que a las fiestas patrias, pienso que hay que promover el patriotismo en suelo istmeño.
Antes, cuando estaban los norteamericanos en la Zona, la juventud se enardecía de patriotismo. Las luchas nacionalistas aViva, Crítica en Líneaban sentimientos de amor a nuestra patria.
Ahora que ya se fue E.U. del Canal, el patriotismo hay que alentarlo de otras maneras. Que no se diluya y se convierta en un sentimiento de unos cuantos...
Comprendo que nuestra patria puede estar en mejores condiciones.
Muchas de las cosas malas que padece se deben a los politiqueros y bellacos, que se aprovechan de lo que les caiga en las manos.
Sólo así se explica que siendo un país con tantas riquezas materiales y humanas, casi la mitad de su población vive en la pobreza...
Volviendo a los desfiles recuerdo el entusiasmo del portero Riquelme en el Juzgado donde trabajé por primera vez.
Pertenecer a la banda de su colegio fue inspiración para terminar estudios secundarios.
Por eso respeto a los jóvenes que con gallardía desfilan en las bandas de colegios, mostrando al público sus habilidades musicales.
Lástima que la mayoría de ellos olvidan tales destrezas luego que abandonan los colegios.
Pero a la Patria panameña no solamente se le honra con desfiles y discursos...
Todos debemos honrarla día a día con nuestro trabajo honrado.
Da risa ver a algunos bellacos llenarse de patriotismo falso en estos días, cuando se sabe el daño que le hacen a la patria al robar, despilfarrar, politiquear, etc.
Los corruptos nunca podrán honrar a la patria panameña, por más que llenen de banderas sus viviendas y automóviles.
Aunque a algunos le parezca cursi, pienso que desde la primaria hay que darles “inyecciones” de patriotismo a los niños.
Hay que conocer el país para comprender lo que vale nuestra patria.
Tal vez esto sea lo que hace que algunos extranjeros la amen tanto o más, de los que nacimos aquí.
Que el sonido de tambores y trompetas y las peripecias de las bellas batuteras, no escondan la responsabilidad que tenemos los panameños de luchar por mejores días para nuestra patria.