Desde tempranas horas de ayer, miles de personas se trasladaron a diferentes cementerios de la capital para rendir tributo a sus seres queridos que duermen el "sueño eterno".
En el Cementerio de Pueblo Nuevo, el ir y venir de deudos era constante llevando ramilletes de flores, recuerdos, velas, imágenes religiosas e implementos para arreglar las tumbas.
La madre acongojada, el hijo fiel, y otros más, revivieron el recuerdo de sus seres queridos sepultados.
Por otro lado, el Día de los Difuntos también fue una jornada de trabajo para un puñado de vendedores de flores, velas y recuerdos que se colocaron en las puertas de los cementerios en busca del sustento para sus hogares.
Los más solicitados fueron los vendedores de flores, quienes ofrecían sus mercancías a precios económicos: desde B/.1.00, B/1.50 y B/. 2.00.
"Hoy me levanté a las 5: 00 de la mañana para ir a comprar un ciento de flores, aunque no se gana mucho, pero me conformo con lo que me dé Dios", dijo el vendedor Isidro Labastide en la entrada del cementerio de Pueblo Nuevo.
También los vendedores de velas hicieron buenas ventas.