Hoy en Panamá son muchos los que vamos al cementerio a recordar aquellas personas que un día estuvieron junto a nosotros, pero fallecieron.
México es uno de los países donde el 2 de noviembre, Día de los Difuntos, se toma en cuenta de una forma muy particular.
ORIGENES
Esta conmemoración tiene sus antecedentes en los tiempos prehispánicos con las culturas Mayas, Olmecas, Mexicas, entre otras.
Según fuentes de la Embajada Mexicana, al igual que las culturas europeas y orientales, la mexicana pensaba que el espíritu de los seres humanos era inmortal, esto es que existía un lugar, pero el viaje a Mictlán era peligroso, ya que los muertos tenían que atravesar un río muy profundo, escalar montañas, pelear con fieras salvajes, por mencionar algunos peligros. Por eso, cuando moría una persona era enterrada con una ofrenda, que consistía en cuchillos, comida y bebidas para el viaje. Por si fuera poco, lo acompañaba su perro y si era un personaje importante, lo enterraban con algunos sirvientes.
EL ALTAR
Durante la exposición de la obra "Habitar El Vacío", se presentó un altar del Día de Muertos, que representa la estructura vertical.
Tres niveles acompañan este altar, que se coloca en la víspera del Día de los Muertos.
El nivel inferior está asociado a los muertos y al inframundo; el nivel superior del altar toma la forma de un arco de flores o papel que algunos pueblos indican como la bóveda celeste.
La mesa representa el punto de enlace entre las constelaciones celestes y la tierra que alberga los difuntos.
Podemos encontrar elementos como la velador: que representa la ascensión del espíritu y la guía en el camino; recipientes de agua: para que el alma tenga qué beber; incienso: para guiar a las almas adultas al lugar donde las están esperando.