|
ROSITA: Hace un mes me puse a navegar en la Internet, lo primero que hice fue entrar a epasa.com, para enterarme de lo que estaba pasando en mi país. Luego pensé en buscar algo que hubiese sido escrito por mi padre recientemente, entonces puse "Toño" como clave. Para mi sorpresa encontré 69 artículos escritos por otras personas en su mayoría amigos y compañeros de trabajo de muchos años. Amigos que reconocían la trayectoria, su labor y sus diferentes aportes a la cultura panameña. Reconocían al Periodista, el folclorista y al hombre. Pero hoy yo quiero recordar al Padre.
Mi relación con mi padre fue muy especial, era como un amigo que siempre te escucha con una mente muy abierta y con el cual tú podías hablar de cualquier tema e independientemente si estaba de acuerdo contigo o no, siempre tenía un consejo sabio o una palabra de optimismo.
Creo que la mejor muestra de perseverancia nos la dio en los últimos 3 años, al luchar tan fuertemente en contra de la diabetes. Eran muchas las cualidades de mi padre pero habían dos que siempre admiré en él. 1. Su excepcional memoria y la versatilidad con que podía manejar la palabra para hacer de un simple relato una historia interesante. 2. Su entereza como hombre y como ciudadano que independientemente de las creencias políticas o religiosas de los que le rodearan, él siempre decía "yo estoy clarito en lo que son mis ideales".
El domingo hablé con mi papi, pero no escuché al papá optimista y medio bromista de cuando me saludaba. Preguntándole cómo estaba, contestaba que "de película".
No lo escuché pidiendo que lo moviesen hacia donde podía recibir mejor señal del teléfono inalámbrico. Por el contrario, me dijo que tenía mucho dolor, por primera vez lo escuché quejarse de su enfermedad; quizás porque yo estoy lejos y él no quería que yo me preocupase, nunca antes mencionó sus molestias. Pero prometió seguir luchando y que "para atrás ni para coger impulso". Hoy, en medio de mi tristeza, me consuelo pensando que mi padre era como un ave preso. El era muy independiente y activo, acostumbrado a moverse y hacer lo que tenía que hacer, sin depender de nadie, y su silla de ruedas lo mantenía preso. Mi padre hoy descansa de su sufrimiento, hoy es libre entre las melodías de su música que tanto amó. Antes de colgar, el domingo, me dijo que hablaríamos el miércoles en la tarde, que él me llamaría, pero esa llamada nunca llegó; en su lugar estoy aquí para decirle, no un adiós, papi, sino un hasta luego, porque sé que algún día nos volveremos a ver. Hasta luego Granpa "Toño". Hasta luego papi en nombre de tus hijos, tus nietos y de todos aquellos que tuvimos la oportunidad de conocerte y quererte.
DIAMAR: "Sabes que te quiero", me decía mi padre ya en las postrimerías de su vida, buscando con esto que no se me olvidara. Porque si hay algo que hizo toda su vida fue amar todo lo que hizo. Amó cada una de las ferias en las que participó y en las cuales dejó una serie de concursos que hasta hoy siguen vigentes.
Amó a sus nietos, de quienes conservaba fotos que miraba todos los días con orgullo. Amó su trabajo especialmente sus tres últimos en KW Continente, Canal Trece y Crítica, al que se refería como el diario más prestigioso, llevándolo a ser el número uno en circulación.
Amó a sus compañeros de trabajo. Me preguntaba todos los días por los "muchachos" y me relataba cómo entró cada uno de ellos. Sé que era estricto, pero lo hacía porque los quería. Hoy muchos de ellos están en otros medios de comunicación triunfando, razómn que lo llenaba de orgullo diciendo que eran su hechura.
Amó a su esposa, por lo que nunca perdió su romanticismo, estando siempre pendiente de ella, y estoy segura de que ahora le diría que sea fuerte, que no se puede caer. Amó a sus hijos, Tanya, la mayor y más parecida a él en carácter; Rosita, quien hoy cumple años y quien le contagiaba su optimismo cada vez que lo llamaba de los Estados Unidos; a Mily, de quien le gustaba su comida y a quien le llamaba desde niña de cariño "Pato Motor"; a Junier, quien fue su eterno compañero y amigo y de nosotros quién más se sacrificó por él, porque tuvo que dejar por el momento su sueño de ser productor de televisión por llevarlo los lunes, miércoles y viernes a la diálisis. Amó su profesión, siendo sus últimos suspiros para su columna adorada "Ayer Gráfico".
Amó a sus amigos, tanto a los que se le adelantaron en el camino como a los que hoy siguen vivos y lamentan su pérdida. Pero sobre todo amó su Patria. Recuerdo cómo lloró el 31 de diciembre de 1999, cuando volvimos a ser libres y soberanos y cómo relataba los acontecimientos del 9 de enero en los que participó junto con otros compañeros locutores. Aprovecho la oportunidad para no dejar en el tintero algunas cosas que él deseaba que se hicieran antes de su muerte.
Que se haga el merecido reconocimiento por parte de la Nación a los locutores de las "Voces de la Patria" con la Orden Vasco Núñez de Balboa. La creación de una nueva medalla honorífica para grandes personalidades con el nombre de dos ilustres panameños, Harmodio y Arnulfo Arias, por lo que se redactó una carta a la presidenta de la República, Mireya Moscoso, para lograr que esto sea posible.
Un mejor trato por parte de los doctores y enfermeras hacia los pacientes de la Caja de Seguro Social, sobretodo para los de hemodiálisis, quienes necesitan una sala en el interior de la República y más máquinas en la ciudad capital, para que no tengan que esperar largas horas para ser atendidos.
Y que los actos del Centenario de la República se hagan con los mayores honores. Agradezco a quienes me han ayudado a pasar este doloroso trance. A Eduardo Soto, nuestro soporte en esta dura jornada como lo es la despedida del cuerpo de nuestro querido padre. A los miles de amigos que nos han llamado para darnos sus muestras de afecto.
A los que le rindieron homenaje en vida, que le devolvían el brillo en la mirada y la sonrisa en sus labios. A las radios, periódicos y televisoras que dedicaron un espacio a su memoria. A todos los que están aquí presentes para rezar una oración por su alma.
Y sobre todo a Dios que nos lo permitió gozar por muchos años. Su amor nos ha llenado y sé que ese sentimiento que nunca muere nos acompañará toda la vida y guiará cada uno de nuestros pasos. Te amamos papá. |