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EDITORIAL
La fuga de Nadwani
Ashok Nadwani se le escapó a sus secuestradores. El bote en el que viajaban él y los maleantes que se lo llevaron, se volteó camino a territorio dominado por la guerrilla colombiana, y pudo huir hacia la libertad sin que sus captores pudieran alcanzarlo. Luego de mucho nadar llegó al sector de Chinina, donde encontró una casa desde la que pudo llamar por teléfono a las autoridades para reportar su situación. La intención de quienes lo secuestraron era venderlo por 50 mil dólares a los guerrilleros para que éstos, a su vez, negociaran un rescate mucho mayor con los familiares de la víctima. Hay aspectos no muy claros en este caso. Es raro que esta víctima de secuestro no estuviera adecuadamente custodiada, o con ojos vendados al menos, lo que hubiera impedido su fuga impune. Resulta increíble que Ashok pudiera nadar lejos de sus secuestradores sin que éstos le soltaran un tiro, aunque sea para evitar su escape. ¡Qué cinematográfica resulta esta fuga, que termina con un final de opereta en el que la víctima se da el lujo de llamar por teléfono a la Policía! Los secuestradores fueron cayendo uno a uno después de los llamados de alerta de Nadwani desde Chinina. Incluso, ya tenían dos días de estar presos dos de ellos, un familiar de la víctima y es el autor intelectual, y otro identificado como Jairo Rivas, quien acaba de salir de la cárcel por participar en el secuestro de Ebrahim Asvat, quien también se pudo escapar sensacionalmente como lo hizo Ashok, y de manos de la misma gente. No obstante, hay dos ex policías prófugos. Lo bueno de este cuento es la idea de la presidenta Mireya Moscoso, quien aseguró que propiciará una reforma profunda al Código Penal para endurecer las condenas a los delincuentes. Además, dijo, reforzará las entidades de seguridad para que este tipo de casos no se repitan. Ambas ideas son buenas. Más aún cuando el bloque de búsqueda no sirvió de mucho, y Ashok Nadwani está vivo no porque los policías fueron eficaces buscándolo, sino porque pudo nadar más que sus secuestradores, y porque en Panamá piruetas fantásticas como esta fuga espectacular son aceptadas por la gente común como algo divertido y digno de leer en los periódicos.
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PUNTO CRITICO |
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