OPINION


Anécdotas de Arnulfo Arias

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Por Carlos Barragán
Colaborador

Tuve el privilegio de caminar y hacer política al lado del doctor Arnulfo Arias Madrid, por tanto conozco de anécdotas vividas a su lado y otras que me contaron otros amigos/as, íntimos. Me encontraba en la tribuna montada por la Unión de Partidos políticos que apoyaban al doctor Arias, en la ciudad de David, y uno de los candidatos a diputado (entonces) me pidió el micrófono para dirigirse al público y yo le dije. No, no estás en la lista... a lo que el Dr. Arias, asintió con una franca sonrisa y al instante me dijo: “Así se hace Barragancito”. Para esa fecha a pocas semanas (tres) de las elecciones de mayo, el doctor Arias, había dado instrucciones que sólo los candidatos del Partido Panameñista, hablarían en los mítines.

Segunda anécdota: Un joven político de Veraguas, se encuentra con el Doctor en el Hotel Panamá, lugar en el que se celebra una cena de gratitud para todos los copartidarios vencedores en la recién pasadas elecciones; y le pregunta al Doctor: ¿Es cierto que usted me va a nombrar gobernador de Veraguas? y el Doctor le responde: Siga diciéndolo por ahí; que usted será el gobernador, a lo mejor se lo creen.

Tercera: Estando en San Blas, hoy Kuna Yala; los indios bolsearon a algunos de los líderes políticos que acompañaban al Führer; y éstos, los políticos, fueron a ponerle las quejas al Doctor. Arnulfo no les dijo nada, pero mirándome me dijo: Esos les pasa por lelos (él usó otro término. ¿Por qué a nosotros no nos han quitado nada?, preguntó.

Cuarta: Arnulfo tenía dos maletas, siempre; y un curioso le preguntó, por qué las dos: Y el Doctor respondió: Una está lista por si Vallarino me manda a buscar para la Modelo y la otra... quédese con la curiosidad; le comentó al curioso.

Quinta: Estando en Bocas del Toro, siendo las 2:30 de la tarde y después de un agotador recorrido por varias islas, Arnulfo le dice a Nicosia, mándame a buscar a la negra Petra. Quiero que me prepare una tortuga guisada y arroz con coco. Aproximadamente a las 4:39 de la tarde, todos sus acompañantes estábamos saboreando la mejor comida, que hoy a 34 años todavía no hemos conocido una sazón igual; ni en los mejores restaurantes europeos y sudamericanos.

Sexta anécdota: Lealtad, sin límite. Si Arnulfo valoraba una virtud, era la lealtad. Para entonces, nos preparábamos para dar inicio al mitin en La Raya de Santa María; de pronto Arnulfo me indica, pida por el micrófono la presencia de “Pata Larga”, quien como los auténticos panameñistas y arnulfistas, estaba humildemente al final de la multitud. Pata Larga, avanza hacia la Tribuna, y los Boinas Negras, algunos, le quieren cerrar el paso; entonces Arnulfo baja las pocas escaleras y toma al viejo copartidario, de unos dos metros de alto, delgado, pobremente vestido, a quien igual que a mí se les saltan dos lágrimas. Arnulfo lo sube a la Tribuna y lo pone a su lado.

 

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