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En pocas horas iniciaremos noviembre, el llamado “Mes de la Patria”. Por algunos sectores populares se escuchan desde hace semanas las estridentes prácticas de las bandas musicales de escuelas y colegios. Al oírlas recuerdo a un portero de un juzgado, quien se entusiasmaba tanto con esta actividad, que se convertía en otro ser.
Creo que ese joven (hoy un hombre maduro), terminó su secundaria gracias a la motivación que le propinó la banda.
Los pocos balboas que le sobraban de su humilde sueldo, los invertía que quepis, corneta, uniforme y botas.
El día de la marcha se sentía realizado como ser humano y panameño. Toda su familia iba a verlo desfilar... incluyendo las chicas que le gustaban.
Pero la Patria no solamente son los desfiles de noviembre. Mucho menos los “senderos retorcidos que el pie desde la infancia recorrió”, como dice la hermosa poesía de Miró.
La Patria hay que honrarla todos los días; es decir, hay que hacerla cada veinticuatro horas. Y en esto creo que muchos panameños no son patriotas.
Señalo lo anterior, porque no puede amar a la Patria quien roba sus dineros, aprovechándose de un puesto publico. Menos el que se enriquece con negociados que les da estar “en la papa” gubernamental.
Tampoco es patriota quien no produce todo lo que puede dar en su trabajo, guiado por el “juega vivo” y que los puestos de gobierno son para aprovecharse, etc.
Lamento que algunos jóvenes que desfilarán llenos de entusiasmo estos días patrios, en su vida cotidiana lo que hacen es mancillarla y ofenderla. Estar metido en el submundo de las drogas y los excesos es ofender a la patria panameña.
Cuando estaban los norteamericanos en el Canal parecía que había más sentimiento patriótico en el país. Nos dolía que extranjeros influyeran tanto en nuestra nación.
Ahora sin ellos, tal vez algunos anhelan a los gringos para que mejoren la economía, y mantengan con empleos miles de panameños desocupados.
Las áreas revertidas no han tenido un “uso social”, y a veces se convirtieron en botín político. Por eso más de uno llegó a ponerle el remoquete de “áreas pervertidas”.
Gente que nunca luchó por la soberanía en el Canal, ahora disfruta de las propiedades que dejaron los Estados Unidos.
Pero ¡la patria panameña es más que un Canal! Es optimismo en el futuro, es oponerse a los chanchullos de los politiqueros desvergonzados, tanto del gobierno como de la oposición.
Creo que hay que inyectarle más amor a la Patria a nuestros niños y jóvenes, sin el ingrediente del odio al extranjero.
Seamos orgullosos de lo que tenemos y de lo que somos. Reconozcamos las fallas, pero también las virtudes. Y juremos solemnemente que viviremos luchando por mejorarla! |