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El ejército ruso, que heredó la estrategia y los métodos de la época de la guerra fría, deberá adaptarse por orden del presidente Vladimir Putin en la lucha contra un nuevo enemigo, el terrorismo, tras la espectacular toma de rehenes en Moscú, según especialistas militares.
Vladimir Putin pidió que la concepción de la seguridad nacional del país sea revisada con el objetivo de "tener en cuenta obligatoriamente la utilización de las fuerzas armadas" en la lucha anti-terrorista, anunció el ministro de Defensa ruso Serguei Ivanov.
La toma de rehenes de unas 800 personas por parte de un comando checheno en pleno centro de Moscú mostró que el ejército tiene tareas mucho más importantes para resolver que "maniobras con armas nucleares", subrayaron este martes expertos militares rusos.
"El terrorismo se convierte en el enemigo número uno (de Rusia) en lugar de la OTAN", estimó este martes el diario liberal Vremia Novostei, agregando que "la estrategia de disuasión" nuclear ya no es prioritaria.
"El ejército actual está formado para llevar a cabo operaciones de guerra clásica. Nunca tuvo como objetivo salvar el mayor número posible de vidas de civiles que teóricamente no están presentes en las zonas de combate", estima Viktor Litovkin, comentarista militar de la agencia oficial rusa Ria Novosti.
Estos métodos son utilizados por el ejército ruso, absorbido en el conflicto de Chechenia desde hace tres años, con pérdidas oficiales de 4.500 hombres.
Esta intervención llamada oficialmente "operación antiterrorista" dejó entre 10.000 y 20.000 muertos civiles, según estimaciones de ONGs. |