|
En unas impactantes declaraciones del señor Winston St. Clair, ex cónsul de Panamá en la hermana República de Haití, sobre el rechazo de autorizaciones de visas, por la Dirección de Migración y Naturalización a prominentes ciudadanos haitianos, para su ingreso a Panamá, los panameños y panameñas nos hemos percatado de que nos encontramos ante otro acto de abierto racismo, esta vez proveniente de una instancia administrativa gubernamental.
Se trata del caso del señor Robert Acra, uno de los comerciantes más prósperos de Haití, que regularmente hace compras en la Zona Libre de Colón, y quien ha venido en varias ocasiones a Panamá.
Se alude aquí también, al rechazo de la autorización de visa para viajar a Panamá en detrimento de Thomas More Halten Schiillir, un funcionario representante de las Naciones Unidas en Haití, quien también había ingresado a Panamá en otras ocasiones y que en esta oportunidad venía en tránsito para una reunión de la UNICEF que se realizaba en Colombia. Estos dos casos llamaron poderosamente mi atención y decidí investigar la situación a profundidad.
A medida que avanzaba en las averiguaciones mi percepción se iba confirmando. Se me hizo evidente que, a partir del año 2000, época en que el Licdo. Eric Singares asumió el cargo de Director de Migración, las autorizaciones de visa para la entrada a Panamá de ciudadanos de países caribeños, se han manejado con un alto sentido selectivo. Se han disminuido significativamente las visas para los negros del Caribe con relación al año inmediatamente anterior. En 1999 fueron autorizadas 6,134 visas; en el 2000 la cantidad fue de 3,663. |