|
EDITORIAL
Robo en las escuelas
La alta dirigencia magisterial denunció tres robos en las escuelas Estado de Israel, República de Francia y John F. Kennedy. Los ilícitos se cometieron a la luz del día y en presencia de padres de familias, docentes y estudiantes. En el pasado, tal hecho pudo ser considerado un sacrilegio, porque los planteles de enseñanza eran prácticamente un santuario, donde a los antisociales les estaban vedadas sus fechorías. Sin embargo, en estos tiempos en que la comunidad es cómplice de los robos y los delincuentes salen de la cárcel una vez pagada una multa irrisoria, todo puede pasar. Hace varios meses sugerimos que se nombraran más porteros en las escuelas o agentes de seguridad para custodiar los bienes escolares una vez finalizadas las clases, pero la delincuencia ha ido más allá, ya que se cometen atracos a plena luz del día y en presencia de maestros y el personal educando. El Ministerio de Educación debe tomar cartas en el asunto, porque anualmente se hacen cuantiosas inversiones en los colegios, pero esto no se refleja, porque los planteles son sometidos a sustracciones que inciden en la economía y operación de estos centros de enseñanza. Debe legislarse y aplicar sanciones severas para aquel que robe en las escuelas, ya que las penas son muy flexibles en las corregidurías de policía. La dirigencia gremial de los educadores también debe pronunciarse al respecto, porque vamos hacia una anarquía, ya que los antisociales saben que los planteles están huérfanos de seguridad y no existe intención de laborar una estrategia junto con la Policía Nacional para corregir esa anomalía. Es evidente que ante tantos problemas educativos, la seguridad no es la prioridad, pero en la agenda de las autoridades tendrá que tomarse en serio el tema de los asaltos a las escuelas. Lo grave del asunto es la audacia que están demostrando los antisociales y este desafío del hampa es un reto de las autoridades de un país donde ahora se cometen robos cotidianamente. La comunidad no comprende que los enseres escolares y los atracos perjudican a sus niños y el comprar materiales producto de estos robos es también un delito de lesa patria. Insistimos en que las autoridades educativas deben frenar estos atracos y negarles la fianza a los que roban en las escuelas. Hace varios años el Corregidor de Calidonia, Don Víctor M. (Ñato) González dictaminó que le que robara en Calidonia sería condenado a dos años de cárcel en Coiba. Esa medida drástica limpio de antisociales a Calidonia. Por eso reiteramos que no haya fianza a los atracadores de las escuelas.
|
PUNTO CRITICO |
 |
|