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LA HISTORIA DE DALIDA RODRIGUEZ Milagro en el Canal

Panamá / Colaboración
Comisión del Canal
Dalida Rodríguez nació el 3 de septiembre de 1962 en Santa Ana de Los Santos y volvió a nacer el viernes 18 de agosto alrededor de las 10:00 p.m. cuando la lancha de remolcador "Chame II" se volteó durante operaciones con la barcaza perforadora "Thor" y el remolcador "Gamboa". Desde pequeña, Dalida ha sabido lo que es el trabajo fuerte porque lo experimentó hasta los 18 años al lado de su papá. Participó en un intercambio para estudiantes agropecuarios y a su regreso estudió ingeniería industrial y se graduó en 1987. Empezó a trabajar como profesora en la Universidad Tecnológica y luego realizó estudios de ingeniería mecánica industrial. Estudió en el INAFORP la carrera de técnica en refrigeración y aire acondicionado, y luego ingresó al programa de aprendices del Canal de Panamá, del cual se graduó en 1994. Hoy día es operadora de embarcaciones pequeñas en la sección de lanchas de la División de Dragado en Gamboa. Esta profesión la ha llevado a realizar estudios de marinería, navegación costera y otros cursos que complementan esta carrera. En 1998, obtuvo su maestría en administración de empresas en la Universidad de Nova y actualmente estudia un postgrado en la Universidad Tecnológica. Dalida también es asesora y es socia de su padre en una salina. "Ocurrió lo inesperado. "Chame II" comenzó a inclinarse. Cuando abrí la puerta para salir, ya la lancha estaba tan inclinada que el agua me topaba en el segundo nivel donde estaba yo. La corriente de agua que entraba hizo que la puerta me agarrara la pierna derecha. La lancha se volteó por completo", dijo. Dalida explicó que una vez la cabina se llenara de agua podría abrir la puerta porque ya las presiones se habrían igualado. Agregó: "Pero esto tardó porque las ventanas estaban cerradas. Así que cuando se llenó, se igualaron las presiones y fue cuando pude abrir la puerta, liberando mi pierna. Sin embargo, aún me encontraba debajo de la lancha. Yo alcancé a pedir ayuda a la gente, les grité que la pierna la tenía trabada y que no podía salir, pero en ese momento el agua estaba más arriba de mi cintura". "La lancha quedó flotando porque el cuatro de máquinas y los demás compartimientos del "Chame" quedaron con bolsas de aire, así que no se hundió. Estaba flotando, pero con el caso hacia arriba". "Cuando al fin liberé mi pierna las corrientes me llevaron hacia el caso de la "Thor". Percibí que era eso porque solamente tocaba limo y trataba de nadar y lo que tocaba mi cabeza y mis manos era el casco de la "Thor". Estaba completamente desorientada porque temía acercarme a la hélice del remolcador "Gamboa". Hasta que ya dejé de luchar y me encomendé a Dios". "Yo solamente pensaba en mi bebé, que Dios me diera fuerzas para salir de ahí, que me diera la oportunidad de poder estar con ella y si no, cuando ya me vi tan perdida, le pedí a Dios que permitiera que alguien cuidara a mi bebé. Ya no podía mover los brazos ni nada, solamente me quedaba el cerebro funcionando", dijo. Mientras tanto, el marinero del "Gamboa", Raymundo Torrero, salió en una canoa con el botero de la "Thor", Salvador Madrid. "Los demás me deban por muerta debajo de la "Thor" o en el fondo. Torrero me dijo que iba orando a Dios para que lo llevara hacia donde yo estaba, y de repente mi cuerpo flotó. El me pudo ver porque yo cargaba una camiseta color crema. Dice que ya la luz de la "Thor" no alcanzaba hasta donde yo estaba porque la corriente me estaba llevando. Torrero me pudo recoger, me agarró por el pantalón y con solamente la mitad del cuerpo sobre la canoa, comenzó a darme resucitación cardiopulmonar. Torrero me contó que mi cara estaba completamente morada y echaba espuma por la boca. Las manos las tenía tesas y moradas. Torrero continuó la resucitación hasta que me pudieron subir al "Gamboa". "En el momento en que desperté, no sabía qué era lo que había pasado. Yo pensaba que había soñado que el bote se había volcado y que lo que a mí me había pasado era un paro cardíaco porque de la manera en que estaban mis manos, todo estaba virado y pensaba que me había dado un derrame o algo así. De pronto sentí un frío y recordé lo que pasó. Estuve cuatro días en cuidados intensivos porque los pulmones se me llenaron de agua y tuve fiebre por la infección". "Estoy sumamente agradecida por el apoyo que me brindaron mis compañeros de la División de Dragado y todos los compañeros de la Autoridad del Canal. Hasta el Sr. Cecil Haynes vino a verme. Vinieron a verme al cuarto de cuidados intensivos, al punto que las enfermeras tuvieron que dejar que entrara el que quisiera porque era tanta la gente que quería entrar. Yo sentía que no estaba sola. (…) El doctor me explicó que cuando una persona se ahoga, primero flota brevemente y luego se va hasta el fondo y vuelve a flotar 24 horas después. Me sacaron justo en el momento apropiado". Mi esposo me estaba esperando en el hospital cuando llegué. Sin embargo, la emoción más fuerte fue cuando, después de ocho días, pude ver a mi bebé". "De donde yo vengo, jamás me imaginé que me encontraría algún día trabajando para una compañía tan grande como lo es la Autoridad del Canal de Panamá. Hay mucha gente que quisiera tener este trabajo. Yo luché para conseguir esto y aún, con todo lo que yo luché, me considero afortunada. Ha sido muy sacrificada la carrera, no quería tener hijos hasta no terminar el aprendizaje. Yo tuve a mi bebé este año. Tengo 38 años. El 3 de septiembre celebré mi cumpleaños con toda mi familia y mis amigos porque siento que nací de este tamaño". "Yo volví a nacer. Eso allí es muy grande. No he quedado traumatizada, quiero sentirme en una lancha nuevamente, no le quiero coger miedo. El "Chame II" nunca llegó al fondo, el bote estaba flotando. Yo confío en esos equipos". "Me preguntan ¿y qué vas hacer ahora? Voy para un curso de buceo. Hace tiempo que quería practicar snorkeling en Bocas del Toro".
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