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MUNDO Candidatos luchan por deshacer empate

Washington
EFE
A sólo un mes de las elecciones presidenciales estadounidenses las encuestas siguen arrojando un empate técnico entre los dos principales candidatos, el demócrata Al Gore y el republicano George W. Bush. En un intento de inclinar la balanza a su favor, las dos campañas siguen centrando sus esfuerzos en unos pocos estados clave, con el estado de Florida como epicentro de la actividad, mientras que Bush parece recurrir a los ataques personales. Los últimos sondeos divulgados insisten en mantener la incertidumbre, en lo que promete ser la campaña más emocionante desde que en 1960 John F. Kennedy ganó a Richard Nixon por poco más de 109.000 votos, una diferencia de sólo un 0,2 por ciento. La última encuesta de CNN/Time señala una ligera ventaja de Bush sobre Gore (47 a 45 por ciento), pero con un margen de error del 4 por ciento. En cambio, Gore adelantaría a Bush por 4 puntos (45 a 41 por ciento) en el último sondeo para la cadena de televisión MSNBC. Un resultado similar ofrece la encuesta de la cadena Fox (45 por ciento a favor de Gore frente a un 43 para Bush). En cambio, Gallup recoge una mayor ventaja de Bush (48 a 41 por ciento).Pero en todos estos casos el margen estadístico de error anula la ventaja de cualquiera de los dos candidatos. Ante estos datos, que constituyen en la práctica un empate técnico, las dos campañas han centrado su esfuerzo en unos pocos estados clave para trate sacar la mayor ventaja posible del peculiar sistema electoral estadounidense. El presidente es elegido no por votos populares, sino por los votos electorales que se asigna a cada estado en función de su población, lo que ha convertido a unos pocos estados en el centro de la campaña. De esta forma, las dos campañas se han centrado en las últimas semanas en los estados industriales del Medio Oeste y, sobre todo, Florida Este estado, el cuarto estado más poblado del país tiene 25 votos electorales -hacen falta 270 para ganar la elección-, y puede tener la llave de los comicios presidenciales del próximo 7 de noviembre. En Florida estuvo hoy Bush, quien insistió en su voluntad de devolver al país "los valores" tradicionales. "No creo que la fuerza de nuestro país esté en nuestro gobierno de Washington. Creo que está en el corazón de nuestros ciudadanos, yo confío en vosotros", afirmó Bush en la ciudad de Melbourne. Mientras tanto, Gore decidió tomarse hoy un día de descanso en su residencia de Washington, donde planifica la intensificación de su campaña en Florida. El actual vicepresidente estuvo el viernes en Florida junto con su compañero en la candidatura demócrata, Joseph Lieberman, y tiene previsto volver allí mañana domingo, ya que ha centrado en ese estado buena parte de su campaña. A pesar de que el gobernador de ese estado es Jeb Bush, hermano del candidato presidencial republicano, Florida tiene una muy elevada concentración de jubilados y judíos, dos sectores de población tradicionalmente inclinados hacia los demócratas que podrían dar la victoria a Gore. Precisamente en los jubilados y en las pensiones centró Gore su mensaje del viernes, cuando acusó a Bush de proponer medidas económicas que causarían "la bancarrota de la Seguridad Social en una sola generación". Tras el primer debate cara a cara del pasado martes, Bush está incrementando los ataques hacia el carácter de Gore, en un intento de restar credibilidad personal al vicepresidente para intentar decidir la campaña. "Ese hombre tiende a exagerar", afirmó el gobernador de Texas acerca de algunas incorrecciones sobre cifras que Gore ha cometido en los últimos días. Fiel a su estrategia de evitar un tono negativo y centrase en los temas que afectan a los ciudadanos, Gore evitó ayer responder directamente, buscando mejorar su imagen. Los republicanos "están realizando un ataque personal negativo y continuado, igual que hacen cuando el pueblo no coincide con ellos en los temas" de la campaña, declaró el vicepresidente.
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