El dolor, las lágrimas y los cantos de alabanza se apoderaron de familiares y amigos del taxista asesinado Norberto Gálvez Córdoba, quien recibió cristiana sepultura ayer, jueves.
Gálvez fue asesinado por forajidos que intentaron robarle en la madrugada del domingo, en Calle 16, Santa Ana; y sus honras fúnebres se realizaron en el Templo Hossana, en La Cabima, corregimiento de Alcalde Díaz.
"El día que yo muera voy a llenar esta iglesia", había expresado el hoy occiso, hace poco tiempo, cuando participó en un funeral, y sus palabras se hicieron realidad.
La iglesia fue abarrotada por personas que no dejaron de expresar el sufrimiento que les provocó la inesperada y absurda muerte del humilde conductor, quien llevaba seis años de predicar la Palabra de Dios.
Una hija y una hermana de Gálvez pidieron al presidente Martín Torrijos y a las autoridades que se haga justicia.
En tanto, la viuda del taxista, Bertilda Bartuano de Gálvez, con la Biblia en sus manos y llena de entereza manifestó que su esposo "anhelaba traer a cada uno de sus hermanos a este lugar -la iglesia- y Dios se lo ha hecho realidad; los misterios son de Dios y no entiendó por qué sucedió de esta manera, pero no voy a cuestionar a Dios"
"Él era mi deleite. A mi me deleitaba verlo predicar. Él era todo para mi. Me hace falta, pero sé que Dios se lo llevó", agregó la viuda refiriéndose al hombre con quien compartió 15 años de matrimonio.
"Mi esposo no me dejo riquezas, no me dejo una casa, pero una cosa sí me enseñó y me dio que fue el verdadero amor", puntualizó la viuda de Gálvez.
Norberto Gálvez, tenía 42 años y era padre de 8 hijos.
"Usted le quitó la vida a un siervo de Dios", fue el mensaje que le envió el reverendo Pedro Rodríguez al criminal que le disparó al taxista.
TAXISTAS EN LA MIRA DE MATONES
En los últimos días, dos taxistas fueron matados por delincuentes, para robarles el dinero que se habían ganado para llevar el sustento a sus familias.